martes, 18 de octubre de 2011

Meten en el “truyo” a un cura de Zaragoza por celebrar bodas de conveniencia


Tuve que leerlo dos veces para estar seguro de lo que leía. Un cura es condenado a 29 meses de cárcel por implicarse con cómplices en un negocio de apañar más de 50 matrimonios de conveniencia cobrando por los mismos entre 3.000 y 7.000 euros.

Digo que tuve que leerlo dos veces, no porque me extrañase de la actividad delictiva del representante de Cristo en la tierra, sino porque éste, por fin, va a ir a la cárcel tras aplicársele la justicia ordinaria como a todo hijo de vecino.

Especulación financiera, apropiaciones de inmuebles y terrenos, exenciones administrativas de todo tipo, manipulaciones de herencias a su favor de ancianos dependientes, pornografía infantil, por no hablar de los continuados abusos sexuales a niños/as, etc., parecía que no eran suficientes motivos para procesar y encarcelar a ningún hijo de la… iglesia.

El respeto del sagrado sacramento del matrimonio, según las normas de la santa madre iglesia católica, apostólica, romana y chiripitifláutica, se lo pasaba por la entrepierna del mismo modo que, seguro, todos los demás. De profesión: cura. Como la gran mayoría del clero. Un modo de ganarse la vida como cualquier otro, porque si realmente primara en el pensamiento y comportamiento de esta fauna de falsas afectaciones religiosas el tan cacareado sentimiento emocional de la “vocación” del amor al prójimo otro gallo cantaría. Pero no es así: desde el pastor alemán afincado en el bunker vaticanista, hasta el montaraz capellán de alguna aldehuela perdida, cambiaron la vocación por la seguridad del plato de lentejas y el estatus establecido, aun a costa de lo que haga falta porque su dios es comprensivo, tolerante y misericordioso. Las excepciones a toda esta purria de parásitos sociales haberla ahílas en el seno de la iglesia, pero a éstos ni se les ve, ni se les nota y ni falta que les hace porque ya suelen obrar al margen de cánones y preceptos. Es que si no, ni les dejan.

2 comentarios:

ANITA dijo...

Tenemos al clero revolucionado amigo.
No faltan muchos delitos ya por salir a la palestra por parte de esto grajos de cuello estirado.
A este paso cuando atrapen a un delicuente lo primero que le van a preguntar en comisaria es si es cura juas.

Lo que realmente me emociona es leer que por fin un cura delincuente va a la cárcel eso es una gran noticia.
De todas maneras deberíamos seguir la noticia y saber si lo encierran de verdad. Si metieran a todos que lo merecen, harían una cárcel solo pa curas.

Alfonso dijo...

Así es, de momento se anuncia que tiene condena de cárcel, otra cosa es que la cumpla, que no sé por qué me da el pálpito que al final por arte de birbibirloque acabará como todos los curas delincuentes, retirado por orden del obispo a algún monasterio a meditar sobre sus actos y de paso pegarse la buena vida sin dar un palo al agua.

Ya veremos...