martes, 1 de mayo de 2012

EN INTERNET NO TODO ES LO QUE PARECE



1.                              On +00002012-04-26T07:10:09+00:0030000000bThu, 26 Apr 2012 07:10:09 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am04 Pedro said:
Hace tiempo que vengo siguiendo este interesante blog y me quedo sorprendido por la fuerza de los testimonios en Cristo Jesús que en él se dan. Es una defensa valiente y plena de la Palabra de Dios y un compromiso de fidelidad a los auténticos valores cristianos. El testimonio de Cristo realmente exige romper con los respetos humanos, es decir, su fuerza vivificadora, la plenitud de su mensaje redentor y salvífico ha de estar muy por encima de los deseos y expectativas mundanas que tanto nos limitan y tan tentadoras son. Es muy cierto que el poder de Satanás, unido a la intriga constante que ejerce sobre el ser humano, trata de apartarnos del mensaje evangélico y la verdad revelada que éste encierra. Sabe que en Cristo está la única esperanza de salvación, y que sólo la fe firme y el cumplimiento de su palabra es el único escudo protector capaz de contenerlo en sus insidias y asechanzas.
Felicidades, hermana, por el magnífico trabajo evangelizador que estás realizando, a pesar de las rabietas de los sin Dios que se acercan a pontificar sobre las ciencias engañosas de este mundo. Adelante en tu firme y sereno caminar y que Dios te bendiga.
2.                             On +00002012-04-26T09:50:44+00:0030000000bThu, 26 Apr 2012 09:50:44 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am04 logos77 said:
Hola hermano Pedro
¡Qué maravilloso comentario! Gracias por tus palabras de apoyo, significan mucho para mi. Tu comentario me ha llenado de paz y de ánimo.
Tienes mucha sabiduría y discernimiento, ¿eres pastor?
Muchas gracias por tomarte el tiempo para dejarme este comentario.
Bendiciones para ti y tu familia, espero que vuelvas por aquí.

Como tú misma a veces aconsejas, te invito a que hagas una reflexión, Logos77.

Parto de la afirmación ya sabida que en Internet, gracias al casi absoluto anonimato del que todos y todas disfrutamos, no todo lo que se cuece en la red es lo que parece.

Internet ofrece unas oportunidades que nunca habían existido antes: Es un caudal inagotable de información y, lo que es aun mejor, la oportunidad de intercambiarla con todo el valor de enriquecimiento colectivo que ello conlleva. Tiene, qué duda cabe, un sinfín de posibilidades y ventajas, pero como en todo servicio público donde el anonimato entre sus usuarios está más que garantizado también puede convertirse en un instrumento de engaño y disimulo.

Y aquí es, Logos77, donde quiero mostrarte la reflexión de la que te hablaba más arriba si eres capaz de asumir con un criterio exento de prejuicios lo que a continuación expongo.

Mantienes un blog un tanto peculiar que, como todos los blogs, puede ser visitado por cualquiera. Es un blog polémico, tanto por el temario como por la defensa a ultranza que haces de las ideas religiosas extremas allí vertidas. Lo lee quien quiere e interviene quien quiere, si lo desea. Unos dando un nombre o “nick” que no dice nada porque a nadie concreto identifica, aunque en ocasiones puedan derivarse hacia el blog personal del participante, si lo tiene, y a través de él saber algo más del ideario de su usuarios por los escritos allí vertidos y, otras intervenciones, simplemente, se hacen con el apelativo de “Anonimo/a”. En definitiva: al menos de que conozcas personalmente al/la comentarista, o tengas garantías fehacientes de que el participante es quien dice ser, necesariamente, sus argumentos, ideas, reflexiones y opiniones no tienen por qué ser coincidentes con sus reales pensamientos e intenciones.

La gente que participa en tu blog (como en casi todos) pueden, o no, estar de acuerdo con la línea ideológica del mismo y puede que, en buena parte, las eventuales intervenciones sean expresiones sinceras de quienes las emiten. Pero también puede que no. Y que a pesar de que esas intervenciones te hacen leer lo que realmente deseas no se ajuste a las auténticas intenciones ideológicas de su remitente.

Entro en harina, para que acabes de comprender que es lo que te quiero decir con ello. Como puedes ver, publico dos comentarios de tu última entrada titulada:  El Caso del Creador.

El primer comentario es de un tal Pedro que, muy ponderadamente y con un buen estilo evangélicamente discursivo, emite una opinión con la intención de provocar una elemental y lógica reacción en tu condicionada y religiosa mente. Efectivamente, tal reacción por tu parte no falla y expresas tu alegría, alabas lo acertado del comentario e, incluso, aseguras, que te ha producido bienestar y ánimo. Hasta ahí todo perfecto y natural pues una idea expresada de una manera concreta provocan en el receptor unas emociones u otras. Unas de aceptación y alegría, y otras de rechazo y animadversión.

¿Pero qué ocurre? Pues ocurre que “Pedro” no existe. Ni “Pedro” ni su pretendido y encendido verbo cristiano-evangélico. Y sencillamente Pedro no existe porque el tal “Pedro” soy yo.

¿Ya te has repuesto emocionalmente? Bien, pues ahora te voy a explicar por qué lo he hecho. En tu blog no sólo entramos los descreídos, ateos, agnósticos y demás librepensadores no adscritos a confesión religiosa alguna, sino también algunos “nicks” y “Anónimas” que, supuestamente son ofendidísimos cristianos que se escandalizan cuando aparecemos por tu blog.

Fíjate que he dicho “cuando aparecemos”, no “siempre”, por tu blog. En cuanto ven alguna intervención nuestra, “unos”, y “otras” se apresuran a corregirnos con presuntas pías palabras y a hacerte un poco (o un mucho) la pelota religiosa.

Escribes muchos artículos, publicas vídeos y otros documentos, pero, prácticamente, nunca suelen aparecer, a menos que yo, o alguno de los que piensan parecido a mí, metamos la nariz y demos nuestra opinión, siempre lógicamente contraria a la tuya. Entonces no falta algún “hermano o hermana en el señor” que te “calque” las ideas y las haga también suya censurándonos. Supuestamente, claro.

Hace ya cinco días que hice la intervención como “Pedro”. Para ti ha sido un comentario maravilloso, y te ha gustado hasta el punto de considerar que te ha parecido proveniente de un pastor evangélico. Es lógico, la previsibilidad de lo que redacté es lo que quieres leer y sentir. ¿Pero, qué sucede con tu grupo de palmeros?, ¿por qué no apoyan con loas tu satisfacción, viniendo además de un “hermano en el señor” que parece hasta “pastor” por su manera de expresarse? ¿Por qué no aprovechan ese “apoyo” para hacer más extensivas sus opiniones religiosas en ese sentido? ¿Será porque en realidad no son tan “creyentes” como lo eres tú, y han tomado tu blog (como hay tantos) como un lugar de diversión en la que le siguen la corriente, en este caso a la “locatis” de turno?

Pero, ¿cuándo hay diversión en el blog?, se puede preguntar: pues cuando interviene un descreído ateazo, no cuando comenta un aburrido cristiano por muy coherente desde ese punto de vista que haya sido con su disertación religiosa.

¿Tendría que ser al contrario, no? Habría que aprovechar, como tú lo has hecho, el gozo de una defensa cristiana bien hilvanada, y que, además, como propones, podría ser un buen aliado de apoyo y réplica contra toda “esa chusma atea”.

Pues, no, Logos77, mutismo total. No aparece nadie de tu cuerda para apoyar tu alegría. Y no suele ser lo normal entre las gentes de un mismo pensar y sentir. La conclusión es: ¿tan segura estás que todos los que intervienen en tu blog para replicarnos, “anónima” incluida, no son más que supuestos cristianos que lo único que buscan es diversión a costa de tus desvaríos religiosos? Puede que haya algo de ello, considéralo. No sería la primera vez ni el único blog donde pasa.

Para acabar. Imagínate que en vez de escribir esta carta abierta, donde me declaro culpable de ser el autor del cristianísimo comentario (cosa que no se va a repetir más, te lo aseguro, pues no necesito recurrir a esos subterfugios), hubiese seguido el juego y, “Pedro el pastor”, fuese interviniendo encendidamente y con toda clase de argumentos bíblicos en defensa de tus entradas. Te hubieses encontrado arropada, pero engañosamente ¿verdad?. Y sin enterarte. Pues aplícate el cuento con todos esos que solo acuden cuando hay “diversión”. Es decir, cuando intervienen los críticos, pero no apoyan ni usa sola vez la “multitud” de entradas que sueles producir.

miércoles, 18 de abril de 2012

LA "PELI" DE "LOGOS77"


Esta no es la película de la que habla Logo77, ni falta que le hace.

On +00002012-04-17T03:54:12+00:0030000000bTue, 17 Apr 2012 03:54:12 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am04 Alfonso said:
Tu comentario está pendiente de moderación
Vi la película. No me extraña, Logos, que te haya gustado porque es una fantasía mágico-religiosa muy propia de tu también fantástico pensamiento. Diría, incluso, que te hubiese gustado mucho que semejante cuento de moralina al por mayor lo hubieras escrito tú.
Al margen de la realización, que deja mucho de desear, es un telefilm de baratillo dirigido a un público muy concreto, donde se pretende suscitar emociones primarias al estilo de los más cándidos y moralizantes films de la factoría Walt Disney. Quizás en dibujos animados podría haber sido más creíble.
La trama: simple y predecible. Un “milagroso” corte de carretera conduce a un bar de ruta a unas personas que no se conocen entre sí con sus problemillas domésticos a cuesta. Un matrimonio mal avenido a punto de separarse, un empresario altivo dueño de una cadena de hamburguesas, una chica que va a ver a su novio con la esperanza de su declaración y una adolescente huida de su hogar. Todos coinciden en el mismo bar, regentado por un señor que se llama Jesús. Huelga decir que el tal Jesús no es otro que el mismísimo Jesucristo que, como se quería entretener un rato jugando a psicólogo moralizante, se olvida de los verdaderos y globales problemas del mundo y se mete en medio de las, ya digo, contrariedades de varias personas que ya son mayores para resolverlas ellos solos. Aprovechándose de su situación de sabelotodo (porque para eso es dios) y jugando con las supuestas malas conciencias que arrastran, sometiéndolas a las típicas contradicciones que sufren las personas inmaduras y sin criterio propio cuando se utiliza el temor de lo sagrado, Jesús, “disfrazado” de camarero de platos combinados, los somete a un tira y afloja muy propio de los cursillos de fin de semana que muchas confesiones realizan. Las situaciones de contradicciones malo-bueno, bueno-malo, como resultado de la catequesis intensiva a la que son sometidos no hay más que imaginárselo. Eso sí, con mucho afecto y simpatía, toneladas de “que malo y equivocado que estás… pero cuánto te quiero”
Pues nada, Logos, felicidades por haberte sido tan provechosa.
Por otro lado, siento la muerte de tu hermano. Lo cortés no quita lo valiente, como dice el refrán.

Una vez más publico en este blog un comentario censurado de la entrada del blog de Logos77: El Encuentro / La mejor pelicula que he visto en mi vida


Y todas las que hagan falta mientras Logos77 tenga  la desfachatez de eliminar comentarios que, como no son de lisonja, elogio y aplauso, que es lo que ella quisiera recibir de todo el mundo y de forma constante en cada una de sus entradas, tira al cubo de la papelera las intervenciones de otras formas de pensar porque es incapaz de resistir críticas, o aceptar argumentos contrarios a las ideas e intenciones que ella pretende.

Es su blog, naturalmente, y como dice el refrán, cada uno puede hacer de su capa un sayo, y en función de ese derecho puede eliminar los comentarios de quien quiera aunque con eso lo único que manifiesta es el servilismo ciego a un único y exclusivo pensamiento y el desprecio que demuestra hacia las legítimas opiniones de los demás. Pero, precisamente, en el ejercicio de ese mismo derecho, publicaré en este blog las intervenciones censuradas, tanto las propias como las ajenas si se animan a ello cada vez que lo crea conveniente.

Todas las creencias son legítimas, eso nadie lo pone en duda. Legítimas y respetables. Cada cual es muy libre de poner en práctica las creencias en aquellos mitos y ritos que induzcan a los sentimientos necesarios que ayuden a la cohesión social, como la urdimbre de una trama que se mezclan unas con otras pero sin interferirse. Sin embargo, la imposición de pautas de conductas y de normas rígidas, en lugar de desarrollar las sociedades las hacen más impositivas, menos humana y menos libre. Y esto es de suma importancia. Comprobar si los mitos utilizados por un grupo social son lenguaje dirigido a la imaginación desde el punto de vista simbólico y por lo tanto libres de ser interpretados desde de un lenguaje polisémico, o por el contrario, se utilizan convertidos en normas sociales de obligado cumplimiento, de imposiciones religiosas que además utilizan la amenaza del castigo eterno como medida de persuasión.

El mito es un relato que personifica los símbolos, los enfrenta y les insufla vida para que metafóricamente nos condensen los sentimientos humanos frente a las grandes preguntas que históricamente nos hemos hecho, lo que en hermenéutica simbólica se llaman “mitologemas”. Esas preguntas eternas, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde de voy?, ¿qué es el destino?, ¿qué es la muerte?, son el embrión primario del nacimiento de los mitos. Tienen pues una función de sugestión para nuestro subconsciente, son una forma de inducir afectos y sentimientos positivos que contrarrestan la angustia y el miedo a lo desconocido. El rito es un mito en acción. Es el pensamiento mágico acrecentado y acentuado mediante gestos y palabras que se suponen invariables, transmitidas por tradición y que, como las metáforas del relato de la película, tienen un poder sugestivo en sí mismos.

Otra cosa es presentarlo como una idea, como si fuera el producto de un pensamiento abstracto de la razón y de esa forma utilizarlo como valor conceptual para hacer afirmaciones (o negaciones) que tengan, también, valor universal. Y no conforme con eso las ideas se convierten en dogmas, en creencias inamovibles, impuestas a machamartillo porque de su cumplimiento dependen la salvación o la condenación. Y todo ello expuesto desde posturas que solo admiten un sólo significado y ese significado es unívoco, convencional y arbitrario.

Al margen de la sorna humorística utilizada en el comentario no publicado (de la que el dios Jocundo nos haga siempre propicios), le doy el pésame por el fallecimiento de su hermano, y, ni siquiera al menos por eso, recibo el reconocimiento.

sábado, 14 de abril de 2012

Según Logos77 el comentarista “Carlos” necesita un psiquiatra


Moderna reunión de pastores que, cualquier día de estos, como les pasó a sus colegas de la edad del bronce, podrían recibir la inspiración divina de Jehová para escribir "La Biblia 2, El Retorno". De ese modo la "ciencia bíblica" podría dar un paso de gigante.

En su última entrada Como la biología moderna anula el pensamiento crítico Logos77 nos “demuestra” lo pernicioso que es estudiar las actuales ciencias empíricas ya que están en manos de Satanás y sus secuaces. Como siempre hace nos ofrece de una forma didáctica a través de la lectura de sus cuentecitos de comparar la ciencia verdadera fundamentada en la Biblia, con la moderna ciencia falsa representada por la comunidad científica internacional que, en 200 años de historia, han sido tantos los fracasos que ni se ha notado que hayamos avanzado en nada. Menos mal que ahí estaban los cabreros y camelleros nómadas mesopotámicos de hace unos miles de años para decirnos a través del legado inspirado por Jehová dónde estaba la verdadera ciencia, cómo ha de entenderse ésta y cuáles son sus aplicaciones.

Por eso, tanto Logos77 como sus palmeros “hermanos en el señor”, se empeñan en sacarnos del error por creer más en la aséptica (y por tanto atea, ¡ah! y satánica) metodología científica que lo único que crea son mentes irracionales, faltos de todo conocimiento verdadero, pues todas las ramas actuales de la ciencia y sus equivocados métodos de investigación y verificación son más falsos que un euro de palo, y nos anima a abrazar la ciencia verdadera, la infusa, la que proviene de Jehová y que, desde hace siglos, inspiradas a preclaros hombres de chilaba y turbante con una preparación científica fetén, está relacionada en su palabra: la Biblia.

Sucede, que como inexplicablemente surgen dudas sobre la veracidad de la afirmación de que el refrito bíblico, lleno de leyendas egipcias, mesopotámicas y otras antiguas culturas, sea realmente un legado de sabiduría científica aplicada pues hay gente que se resiste a creerlo así. Qué le vamos a hacer.

Ya lo advierte sabiamente Logos77 en una de sus divinamente inspiradas intervenciones (para eso el espíritu está en ella, como afirma), diciendo:

“Realmente no creo que existan los ateos, y eso se demuestra leyendo los comentarios que dejan en otros blogs.
Por ejemplo, se ponen furiosos con nosotros cuando leen los post y comentarios en este blog porque presentamos el evangelio verdadero el cual dice que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6b) y por lo tanto no pueden ir al cielo sino que les espera el castigo eterno de acuerdo a las palabras de la Biblia, no mias y tuyas.”


Es que esta mujer da en el clavo constantemente. Su capacidad de deducción y análisis es sorprendente y por eso hace echar espumarajos de risa, digo de demoníaca impotencia a cuantos descreídos leen sus divinamente inspirados post. Está llamada a ocupar un lugar de honor cuando la palme y se vaya derechita a tocar eternamente la lira a la derecha de Jesucristo (a la derecha de Jehová no puede ser porque ese lugar ya lo ocupa su hijo).

Y, Diego Rosas, palmero aventajado de Logos77, tampoco le va a la zaga, opinando sabia y científicamente:

“Y no solo la biología, otras “ciencias” se dedican a anular el pensamiento crítico de las personas, siendo los mas vulnerables nuestra juventud, ya que sin una verdadera guía espiritual en Cristo, muchos de ellos caerán en estas negativas “modas” y no serán capaces de ver la verdad de Dios, aunque esta esté justo frente a ellos.”

Esa es la ventaja que tiene estar poseído por el “espíritu”, que puedes decir cualquier chorrada sin que tengas que avergonzarte por hacer el más espantoso de los ridículos… ¡Pero, qué digo, pecadorrrl de mí!, si esas opiniones son ciencia infusa, la misma inspiración jehovatina que aquellas sabias gentes de la edad del bronce recibieron y plasmaron en el libro santo, donde todo es amor, humildad, comprensión, respeto a lo creado y sus criaturas. Expresión amantísima de la magnanimidad de un dios que, en su omnipotencia, no necesitó masacrar pueblos enteros, hombres, mujeres, niños y animales incluidos, no tuvo que dictar leyes absurdas, esclavizantes, alienantes, misóginas, homófobas y represivas hasta el vómito, no necesitó la adulación a través de innumerables sacrificios de personas y animales, crueles y repugnantes. Aquellas gentes, su narcisista pueblo elegido, ya tenían la ciencia en sus manos representada en la Biblia, y aplicaban esa ciencia con total eficacia. Y así es como tenía que haber sido siempre, y no la mierda de ciencia que tenemos ahora, que tiene la desfachatez de no consultar la Biblia para nada.

También por eso, y con jehovatina razón, Logos77 recomienda que vayamos al psicólogo o al psiquiatra, porque estar más pendiente de la falsa, atea y satánica ciencia empírica que de la verdadera ciencia bíblica crea auténticos pirados, por eso recomienda en una de sus intervenciones:

“Sí, es cierto, no es solo la enseñanza de la biología la que está afectando las mentes de la gente que ya es incapaz de pensar por si misma y se ha vuelto irracional. Han perdido la facultad de ver las cosas como en realidad son. Así va el mundo.
Pero los que conocemos al Señor y tenemos su Santo Espíritu somos protegidos de estos engaños. Al Señor Jesucristo sea todo el honor y gloria por su don inefable.”
Gracias por tu esclarecedor y didáctico esfuerzo, Logos77, no sabes cómo te lo agradecemos.

Para preservar a los incautos hermanos en el señor y no se dejen engañar por la falsa ciencia mundana, como sabemos, Logos77 tiene la santa, que digo santa, santísima costumbre de censurar toda intervención que le pueda alterar el redil del cristianísimo borregueo que le sigue. Uno de estos alborotadores que a buen seguro está dotado de satánicos cuernos y diabólico rabo, y no sabemos si también cuenta con tridente, es un comentarista ya conocido como “Carlos”, que no sólo los saca de quicio con cuatro frases que desmontan el pensamiento religioso-mágico en el que están sumidos, sino que cual mosca cojonera lo hace con una cierta gracia zumbona que los desespera y mosquea aun más.

Pero, esta mujer, Logos77, suponemos indudablemente que por inspiración divina, no faltaría más, es una auténtica estratega a la hora de manipular aquellos comentarios que le conviene, de manera que te deja hacer una primera intervención para que los tontacos y tontacas meadores de agua bendita que son como ella vean lo malos y perversos que llegan a ser los ateazos cientifistas cuando se ponen a opinar, y después ya te puedes romper como las olas en una escollera, se acabó la posibilidad de réplica. Luego, haciendo uso del humor más surrealista y del cinismo más hilarante, realiza una espectacular pirueta semántica y conceptual aconsejando a Carlos, y de paso al resto de la humanidad pensante, que acuda a un siquiatra o al psicólogo para que le cure de su ceguera mental y lo reconduzca por la auténtica senda de la estabilidad psíquica y emocional que, como todo el mundo sabe, consiste en meterse la Biblia a presión por las fosas nasales (los oídos pueden ser otra alternativa, no se tiene constancia de que otros orificios corporales sean tan efectivos) hasta que llegue al cerebro y sustituya la materia gris personal y pensante por la palabra de un dios raro, raro, raro… por no decir otra cosa.

Evidentemente, a mí ya ni me publicó el primer  comentario, y que pongo a continuación:

1.                              On +00002012-04-13T10:26:40+00:0030000000bFri, 13 Apr 2012 10:26:40 +0000UTC 23, 2008 at 11:59 am04 Alfonso said:
Tu comentario está pendiente de moderación
Carlos, es natural que algunas sensatas personas que intervienen en este edificante blog se llenen de santa indignación y te llamen (caritativamente, eso sí) al orden, asistidos en su acertada argumentación por el santo Paráclito y aludiendo por tanto a cuestiones de ciencia infusa que tú, ni por asomo, serías capaz de vislumbrar.
¿Como se te ocurre, según el acertado criterio de Eclektos, de creerte una mente prodigiosa sólo por haber leído teorías que das por ciertas porque se dicen que son ciencia y se demuestran por experimentos que tú nunca has contemplado? ¿Desde cuando la ciencia empírica ha demostrado nada si tú, en definitiva, nunca has estado allí para corroborar esos resultados. Que diabólicamente infantil, inmaduro e iluso eres?
¿Cómo quieres comparar, por ejemplo, las observaciones y resultados que la astronomía y la astrofísica vienen realizando con absurdos y caros aparatitos en lo alto de una montaña, o la puesta en órbita de otros aparatejos parecidos, apoyados en métodos y protocolos de estudio, actuación y cálculos matemáticos en aplicación al intento de conocer los entresijos del universo y su evolución? ¿Tú estabas allí para saberlo? ¿Acaso la NASA y otras satánicas instituciones donde se invierte en estudio y esfuerzo científicos pueden estar a la altura de la verdadera ciencia. De la ciencia que sí tiene demostración?
¿Acaso Eclektos no contempló en primera persona, hace así como 6.000 años, como Jehová tardó seis días de 24 horas en crear de la nada el cielo, la tierra, las plantas, los animales, separó la luz de la oscuridad, creó el sol, la luna, las estrellas, hizo al primer hombre de barro, a la primera mujer de una de sus costillas, que en primera instancia eran ingenuos e inmortales, que la mala pécora de la mujer, seducida por una serpiente parlante que resultó ser el demonio la engañó haciéndole comer de una manzana de la variedad “del bien y del mal” y que como consecuencia de ello fueron arrojados del paraíso por un ángel con una espada flamígera, que se taparon las partes pudendas con una hoja de parra porque de pronto les dio vergüenza verse desnudos. Que tuvieron un porrao de hijos, aunque los más famosos fueron Caín y Abel, que el primero mató al segundo por celos porque Jehová lo prefería por pelota y adulador, y fallándole temporalmente a Jehová la omnisciencia le tuvo que preguntar a Caín que dónde estaba su hermano?… que era para haberle contestado "¿pero, vamos, a ver, no eres el dios omnisciente, pues tú sabrás?", que como vio que la humanidad empezó a pensar y a actuar  por sí misma se arrepintió de haberlos creado pues no les eran serviles y les hizo caer un chaparrón encima que los ahogó a todos, menos a una familia de acojonados que hicieron un arca flotante donde metieron una pareja de animales de cada especie, menos los peces por razones obvias, que...
En fin, para qué seguir si, como todo el mundo sabe, Eclektos estaba allí para corroborar y transmitirnos los hechos narrados en la Biblia tal y como histórica y científicamente acontecieron. Y no como Carlos, que se deja convencer por los constantes, metódicos, empíricos y repetitivos experimentos de una ciencia que no nos ha llevado a ninguna parte. ¿Qué diferencia hay entre los métodos y resultados de la ciencia moderna y la que manejaban algunos cabreros de la edad del bronce? Pues eso ni se pregunta porque todo el mundo lo sabe, los cabreros tenían la fetén inspiración divina y los científicos van a la universidad, reducto de ateos, masones y demás gente de mal vivir que odian a dios y a su madre. Sino que se lo digan a Eclektos, que también participó de alguna de las reuniones cuentacuentos alrededor de un fuego de campamento, rodeados de cabras y de camellos y vio en más de una ocasión como la luz de la inspiración de Jehová influía en aquellos científicos nómadas de chilaba y turbante y escribían sobre unos pergaminos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad de los hechos más científicos que en el mundo han sido y serán.
Si es que yo no sé por qué me molesto más en demostrar lo equivocados que están estos ateazos como Carlos y demás camarilla de gente, como yo mismo, que soy una jodida vergüenza de racionalidad asquerosa, que tienen la funesta manía de pensar por sí mismos, y, como bien apunta Logos77, buscan salidas irracionales a través de la ciencia anteponiéndose a la lógica de las narraciones bíblicas.
Carlos, hazme caso, sigue el consejo de Logos y busca un psicólogo o un psiquiatra para que, Biblia en mano, te aclare por qué la burra de Balaam hablaba, dos osos enviado por Jehová despedazó a 42 niños que se reían de la calvicie del profeta Eliseo, Moisés cogía unos cabreos monumentales porque sus guerreros sólo mataron a miles de hombres y se trajeron al campamento los niños y mujeres. Menos mal que después rectificaron por orden de Jehová: se cargaron a todos los niños y a todas las mujeres no vírgenes y se quedaron con las últimas para convertirlas en esclavas sexuales.
De verdad, Carlos, necesitas un psiquiatra…



Invito al “demente” de Carlos que si quiere puede también publicar aquí sus censurados comentarios y lo trasladaré como continuación de esta entrada.

Todo sea por la gloria bendita de la ciencia más guay y chiripitifláutica que parieron los siglos, recogida en el inspirado manual que Jehová, con tanta sabiduría y acierto redactó, vía "wifi" espiritual, a lo más granado de la humanidad para que la disfrutásemos unos miles de años después, gracias a la también divina inspiración de mentes tan privilegiadas y sumamente equitativas y emocionalmente estables como las de Logos77 y sus inteligentísimos corifeos.

Amén.


P.D. Olvidé comentar que Logos77 justifica estas perversas intervenciones blogueras como consecuencia de que, según la Biblia, en los últimos tiempos (que serán los actuales según ella) surgirían gentes que se burlarían de sus estrambóticas creencias y que habría que tomarlo como señal profetizada de que el fin está próximo.


Que digo yo, que menos mal que lo único que hacemos "en los últimos tiempos" es reírnos de sus descabelladas doctrinas religiosas, porque en los primeros tiempos, en el siglo I, no se andaban con remilgos y se los comían los leones en el circo, estando convencidos de que aquellos eran "los últimos tiempos", la llegada de la segunda aparición de Jesús en la Parusia (que ya son ganas, con las perrerías que le hicieron la primera vez). Y han pasado ya 2.000 años y lo que te rondaré, morena. Así que no sé lo que es peor, Logos77, o soportar el cachondeillo inofensivo de descreídos en general, o que te arrojen a los leones. Eso mientras espera que aparezca Jesucristo en una nave espacial y os lleve a todos a Cielilandia.

domingo, 8 de abril de 2012

¿LA ALTERNATIVA QUE NOS OFRECE DIOS ES EL INFIERNO?


Logos77 dijo:


"¿Y quién te dice a ti que si realmente existe algún dios éste sea tal y como tú lo imaginas, como para estar segura de que será tu incondicional aliado, fulminando, por tanto, a quienes no tienen la misma idea de él que tienes tú?"

No es que me lo imagine, sino que tenemos el testamento fidedigno el cual no se puede ignorar porque nos conviene. Hay una forma de saber la verdad, pero para ello hay que querer saberla. Si buscamos excusas desde luego no llegamos a ningún sitio, sino a confusión. 

Os pasa que no os habéis tomado el tiempo de investigar a fondo el tema. Es más cómodo seguir como estáis y vivir cada uno haciendo su propia filosofía, y eso puede que os vaya bien por un tiempo, pero llegará el día que os enfrentéis al final del camino y a fuerza de rechazar la luz una y otro vez ya no tengáis modo de salir del pozo de oscuridad.

Estáis haciendo lo mismo que los que juegan a la ruleta rusa.

Piénsalo. Saludos



Hay una cuestión, Logos77, que se desprende claramente de la mayoría de tus intervenciones, siendo el nudo principal de tu alienante y fanatizado pensamiento al servicio de la rígida y dogmática doctrina en la que estás inmersa, y ésta es la seguridad, junto con el deseo, de que cualquier creencia y comportamiento que no se encuentre en la línea de tu percepción religiosa será automáticamente castigada eternamente por ese exclusivo e indecente dios que tienes a tu servicio.

Nunca sabrás explicar más allá de frases totalmente ambiguas y subjetivas como “que tenemos el testamento fidedigno el cual no se puede ignorar porque nos conviene”, “hay una forma de saber la verdad pero para eso hay que querer saberla” y otras frases de corte parecido que, para ti, y para otros, que han entrado en ese camino de acrítica autosugestión, aceptado los delirios imaginarios de creeros los únicos garantes de la interpretación de ese “testamento fidedigno”, repito, salvo afirmaciones de ese corte, típica de “alumbrados”, vuestra capacidad de convicción a través de argumentaciones con cierta bases de discurso racional es absolutamente nula.

Yo creo, que esa insistencia en recordarnos constantemente que nos vamos a condenar al infierno viene dado por un claro condicionamiento enquistado en la psiquis de nuestra fanatizada evangelista. Es una auténtica obsesión la que trasluce en su argumento constante de que la misma seguridad que ella tiene en su salvación, otros, por no pensar como ella, están irremediablemente condenados al sufrimiento eterno.

Supongamos que, efectivamente, existe un dios creador del universo, que hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza pero con las limitaciones propias de su humanidad, que les dotó de libre albedrío para que a través de la inteligencia y la voluntad fueran descubriendo todas aquellas cosas que le fueran buenas y provechosas, y que, al final de sus días, el alma, la parte espiritual de sus curiosas e inquietas criaturas fueran a rendir cuentas ante la divina presencia de su creador, para pasar el examen que los haga, o no, merecedores del cielo y su disfrute eterno.

Sigamos suponiendo que la fuerza suprema del universo es, de verdad, comprensión y bondad infinitas, conocedora de las dificultades y múltiples limitaciones de sus inteligentes criaturas, de los mil avatares y condicionamientos que pueden influir en sus creencias y comportamientos, de los grandes gestos de heroicidad y de las grandes villanías de que son capaces. Reconoce al ser humano en toda su integridad porque para eso es omnisciente, y acepta al ser humano en toda su dimensión porque para eso es infinitamente bueno y misericordioso.

Supongamos que de la aplicación de esas omni-cualidades a la compleja realidad existencial de los hombres y mujeres como seres semi-acabados, aun imperfectos, nos sitúa y ofrece dentro de la nueva dimensión alcanzada tras la muerte física, la posibilidad de que sigamos aprendiendo y evolucionando para ir puliendo aquellas actitudes y pasiones que nos impiden reconocernos como miembros vivientes integrantes junto a otras realidades participantes de su creación.

Es decir, que no hay infierno. Es decir, que en ese aspecto no podrá contentar el psiquismo de Logos 77 y su deseo de que todo aquél que no se ajuste a sus presupuestos doctrinales tendría que ser irremediablemente condenado a las calderas de Pedro Botero.

Menudo disgusto que se iba a llevar si su dios no se ajustase a los principios doctrinarios que ella misma, como tantos otros cristianos ávidos de que su esfuerzo por serlo implique, como compensación, que los demás que no lo son fuesen finalmente condenados. Sería capaz de renegar de ese magnánimo dios que sigue dando oportunidades a sus criaturas y de exclamar que para ese viaje no se necesitaban alforjas. Igual, hasta sería capaz de recitarle a dios algunas de sus citas bíblicas para que reconociera sus palabras a ese respecto. Posiblemente le respondería: ¿No han sido escritas por hombres? Pues ya sabemos lo proclives que son al error y a las interpretaciones interesadas.

Me he permitido este pequeño ejercicio imaginativo como alternativa al tétrico y vengativo mensaje de Logos77, que para seguir dando cuenta de sus deseos e intenciones, en el paroxismo de su indecente y retorcida mente, llega a comparar nuestras vidas como la de quien juega a la ruleta rusa.

Tu prepotencia y falta de caridad es bastante asquerosa, Logos77.

Y encima dice que lo “pensemos”. De ese modo, no, desde luego.

domingo, 1 de abril de 2012

LAS HORRIPILANTES CITAS DE LA BIBLIA QUE NUNCA SE EMPLEARÁN (PERO QUE SON TAMBIÉN PALABRA DE DIOS, QUE CONSTE)

"Pese a que su ira es inmensa, e inmenso su desprecio por los seres humanos, el Jehová de las Escrituras no puede castigarlos por su propia mano, bien porque no existe, o bien porque existe, pero no tiene manos." (Laura Restrepo)



La Biblia es palabra de Dios y todo lo que está escrito en ella es verdad”. “La Biblia no puede contradecirse pues está escrita por Dios y Dios no se contradice asimismo”. “En la Biblia está contenida la Ley de Dios que ha de ser obedecida  en su integridad sin ningún género de dudas”. “La Biblia es un libro perfecto, escrita por un Ser perfecto, luego sus enseñanzas son perfectas”. “Cada palabra y ejemplo de la Biblia tiene a Dios como autor”. “La Sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo”.

Frases como estas, o parecidas, las podemos leer a diario en los blogs de los fervientes cristianos, de diferentes pelajes, ya de sobras conocidos.

Fanáticos/as como Logos77 y compañía creen y hacen hincapié en la literalidad del relato bíblico. Consideran, sin ningún género de dudas, que todo el conjunto de libros que la componen y entre ellos los cinco primeros del Pentateuco son hechos históricos absolutamente ciertos. En estos libros sagrados, Jehová, impone leyes e instrucciones de obligado cumplimiento para que sus creyentes las observen con absoluta escrupulosidad.

Como sabemos, son muchas las veces que, en apoyo de sus elucubraciones religiosas, los integristas cristianos acuden a la profusión de citas bíblicas, tanto veterotestamentarias como neotestamentarias, para corroborar y “certificar” mediante la “palabra de Jehová” allí contenidas todos esos argumentos y soflamas doctrinarias.

Pero, sucede, que todos estos creyentes que con tanta convicción se apoyan en el precepto bíblico son unos tramposos, porque sólo escogen y aplican aquellas citas, digamos, menos comprometedoras para que la aberración de la enseñanza divina impuesta se note lo menos posible. Es que, por muy fanáticos que sean, se dan cuenta de que hay cosas en las que a Jehová se le va la pinza y no hay modo de llevar a cabo semejantes peticiones. Pero no deja de ser trampa. Así que es una presunta obediencia interesada y sesgada.

Huelga decir que, cuando acudimos desde nuestra imparcialidad  escéptica y aséptica a estas horripilantes citas, demostrando su monstruosa literalidad nuestros evangélicos amigos/as se apresuran pronto a decir “que no hemos entendido nada porque no tenemos el espíritu”. Ni espíritu, ni gaitas. Las interpretaciones literales son eso: fiel reflejo de lo que se quiere dar a entender. Y lo demás es esconder la cabeza bajo el ala.

Entresaco, del libro de Pepe Rodríguez: “Los pésimos ejemplos de Dios según la Biblia, un pequeño texto donde se expone algunos ejemplos de las contradicciones de la llamada “palabra de Dios”, y, sobre todo, una muestra del “profundo amor” que Jehová tiene hacia su criatura predilecta: el ser humano, cuando le hace “recomendaciones” sobre qué le pasará si no cumple sus absurdas leyes.

Me parece una indecencia intelectual y moral usar partes de la Biblia —a menudo meros fragmentos de un versículo— para tomarlos por «palabra de Dios» merecedora de adoración, mientras que la inmensa mayoría de los escritos bíblicos, incluso el contexto de las citas elegidas —que frecuentemente contradicen el significado dado a la mismas— se ignoran a sabiendas, o se reducen a letra profana tildándolos de poesía, metáfora, historia, tradición... Claro que la Biblia es todo eso, además de un compendio reelaborado y maquillado de mitos paganos muy diversos y bien conocidos, pero ¿por qué debe tomarse por «palabra de Dios» una parte de un párrafo y despreciar el resto considerándolo como mera paja o decorado? La dogmática católica y cristiana, tal como se verá más adelante, obliga a creer que cada palabra de la Biblia procede de Dios mismo... aunque los exegetas autorizados recortan y retuercen esa «palabra de Dios», que es inmutable —dicen—, por donde les da su santísima gana.

Cuando uno se ha leído la Biblia varias veces y con espíritu analítico, no puede menos que darse cuenta de que es el más contradictorio de los libros, ya que a cada afirmación en un sentido se le puede encontrar otra o varias en sentido contrario ¡y todas realizadas por el mismo Dios, claro está!

Es bien conocido el mandato divino que Dios le dio a Moisés dentro del decálogo y que podemos leer, por ejemplo, en el Deuteronomio: «No matarás» (Dt 5,17)[1].

Pero resulta que el mismo Dios, unos capítulos después, y también bajo forma de ley que recibió Moisés, impuso para su cumplimiento que: «Si un hombre tiene un hijo rebelde y desvergonzado, que no atiende lo que mandan su padre o su madre (...) sus padres lo agarrarán y llevarán ante los jefes de la ciudad, a la puerta donde se juzga (...) Entonces todo el pueblo le tirará piedras hasta que muera» (Dt 21,18-21).

Y, sin pretender ser exhaustivos, ese mismo Dios, un poco antes, en Números, le ordenó al mismísimo Moisés: «Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Jehová; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Jehová (...) Jehová le dijo entonces a Moisés: Ataca a los madianitas y acaba con ellos» (Nm 25,1-17).

¿No matarás? ¿Palabra de Dios? ¿Cuál es la palabra de Dios? ¿La que prescribió no matar? ¿La que legisló que debía matarse a los hijos desobedientes sólo por serlo? ¿La que ordenó matar brutalmente por empalamiento y exterminar a todo un pueblo? En todos los casos fueron mandatos directos de Dios a Moisés, dados para su cumplimiento inexcusable.

¿Por qué razón debe hablarse sólo del primer mandato divino y callar sobre los otros? ¿Dónde está escrito que las cientos de miles de muertes que relata la Biblia, y que el propio Dios se adjudicó como obra personal, fueron una especie de broma, o de tradición histórica exagerada, y que lo único que legisló Dios fue el «no matarás»? O Dios dijo todo eso y más, o no dijo nada de nada. Los creyentes piensan que Dios dijo todo lo que aparece en la Biblia. Bien. Pues punto en boca...

Sólo que, si puede tomarse por divina, literal, cierta e imperativa la frase citada, «no matarás» —así como otras muchas con notable fama entre la grey—, la decencia intelectual y moral de la que antes hablaba obliga a tomar también por tales al resto de palabras, frases y mandatos que, según iglesias y exegetas, se contienen en la Biblia por ser, precisamente, la depositaria de la palabra cierta, fiable e inmutable de Dios.




El catálogo pormenorizado de las maldiciones de Dios que, mediante su palabra sagrada e inmutable, protocolizó el Deuteronomio (Dt 28,15-69) es el siguiente:

Pero si no obedeces la voz de Jehová, tu Dios, y no pones en práctica todos sus mandamientos y normas que hoy te prescribo, vendrán sobre ti todas estas maldiciones: Maldito serás en la ciudad y en el campo. Maldita será tu canasta de frutos y tu reserva de pan. Maldito el fruto de tus entrañas y el fruto de tus tierras, los partos de tus vacas y las crías de tus ovejas. Maldito serás cuando salgas y maldito también cuando vuelvas.

Jehová mandará la desgracia, la derrota y el susto sobre todo lo que tus manos toquen, hasta que seas exterminado, y perecerás en poco tiempo por las malas acciones que cometiste, traicionando a Jehová.

Él hará que se te pegue la peste hasta que desaparezcas de este país que, hoy, pasa a ser tuyo. Jehová te castigará con tuberculosis, fiebre, inflamación, quemaduras, tizón y roya del trigo, que te perseguirán hasta que mueras. El cielo que te cubre se volverá de bronce, y la tierra que pisas, de hierro. En vez de lluvia, Jehová te mandará cenizas y polvo, que caerán del cielo hasta que te hayan barrido.

Jehová hará que seas derrotado por tus enemigos. Por un camino irás a pelear en su contra y por siete caminos huirás de ellos. Al verte se horrorizarán todos los pueblos de la tierra. Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a todas las bestias de la tierra, sin que nadie las corra.

Te herirá Jehová con las úlceras y plagas de Egipto, con tumores, sarna y tiña, de las que no podrás sanar. Te castigará Jehová con la locura, la ceguera y la pérdida de los sentidos. Andarás a tientas en pleno mediodía, como anda el ciego en la oscuridad, y fracasarás en tus empresas. Siempre serás un hombre oprimido y despojado, sin que nadie salga en tu defensa.

Tendrás una prometida y otro hombre la hará suya. Edificarás una casa y no la podrás habitar. Plantarás una viña y no comerás sus uvas. Tu buey será sacrificado delante de ti y no comerás de él. Ante tus ojos te robarán tu burro y no te lo devolverán, tus ovejas serán entregadas a tus enemigos y nadie te defenderá. Tus hijos y tus hijas serán entregados a pueblos extranjeros y enfermarás con tanto mirar hacia ellos, pero no podrás hacer nada. El fruto de tus campos, todos tus esfuerzos, los comerá un pueblo que no conoces y tú no serás más que un explotado y oprimido toda la vida. Te volverás loco por lo que veas.

Jehová te herirá con úlceras malignísimas en las rodillas y en las piernas, de las que no podrás sanar, desde la planta de los pies hasta la coronilla de tu cabeza. Jehová te llevará a ti y al rey que tú hayas elegido a una nación que ni tú ni tus padres conocían, y allí servirás a otros dioses de piedra y de madera. Andarás perdido, siendo el juguete y la burla de todos los pueblos donde Jehová te llevará.

Echarás en tus campos mucha semilla y será muy poco lo que coseches, porque la langosta lo devorará. Plantarás una viña y la cultivarás, pero no beberás vino ni comerás uvas, porque los gusanos la roerán. Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te darán ni siquiera aceite con que ungirte, porque se caerán las aceitunas y se pudrirán. Tendrás hijos e hijas, pero no serán para ti, porque se los llevarán cautivos. Todos los árboles y frutos de tu tierra serán atacados por los insectos. El forastero que vive contigo se hará cada día más rico, y tú cada día serás más pobre. Él te prestará y tú tendrás que pedir prestado; él estará a la cabeza y tú a la cola.

Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y oprimirán hasta que hayas sido eliminado, porque no escuchaste la voz de Jehová, tu Dios, ni guardaste sus mandamientos ni las normas que te ordenó. Se apegarán a ti y a tus descendientes para siempre y serán una señal asombrosa a la vista de todos.

Por no haber servido con gozo y alegría de corazón a Jehová, tu Dios, cuando nada te faltaba, servirás con hambre, sed, falta de ropa y toda clase de miseria a los enemigos que Jehová enviará contra ti. Ellos pondrán sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruyan del todo.

Jehová hará venir contra ti de un país remoto, como un vuelo de águila, a un pueblo cuya lengua no entenderás. Ese pueblo cruel no tendrá respeto por el anciano ni compasión del niño. Devorará las crías de tus ganados y los frutos de tus cosechas, para que así perezcas, pues no te dejará trigo, ni vino, ni aceite, ni las crías de tus vacas y de tus ovejas, hasta acabar contigo. Te asediarán en todas tus ciudades, hasta que caigan en todo tu país las murallas más altas y fortificadas en las que tú ponías tu confianza. Quedarás sitiado dentro de tus ciudades en todo el país que te da Jehová, tu Dios.

Te comerás el fruto de tus entrañas (excrementos), la carne de tus hijas e hijos que te haya dado Jehová, en el asedio y angustia a que te reducirá tu enemigo. El hombre más refinado de tu pueblo se esconderá de su hermano e incluso de su esposa y de los hijos que le queden, negándose a compartir con ellos la carne de los hijos que se estará comiendo, porque nada le quedará durante el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades.

La mujer más tierna y delicada de tu pueblo, tan delicada y tierna que hacía ademanes para posar en tierra la planta de su pie, se esconderá del hombre que se acuesta con ella, e incluso de su hijo o de su hija, mientras come la placenta salida de su seno y a los hijos que dio a luz, por falta de todo otro alimento, cuando tu enemigo te sitie en tus ciudades y te reduzca a la más extrema miseria.

Si no guardas ni pones en práctica las palabras de esta Ley tales como están escritas en este libro, y no temes a ese Nombre glorioso y terrible, a Jehová, tu Dios, él te castigará, a ti y a tus descendientes, con plagas asombrosas, plagas grandes y duraderas, enfermedades malignas e incurables.

Hará caer sobre ti todas las plagas de Egipto, a las que tanto miedo tenías; y se apegarán a ti. Más todavía, todas las enfermedades y plagas que no se mencionan en este libro de la Ley, te las mandará Jehová hasta aniquilarte.

Por no haber obedecido a la voz de Jehová, tu Dios, no quedarán más que unos pocos de ustedes, que eran tan numerosos como las estrellas del cielo. Sucederá, pues, que de la misma manera que Jehová se complacía en hacerles el bien y en multiplicarlos, así se complacerá en perseguirlos y destruirlos. Serán arrancados de la tierra en la que entran para conquistarla.

Jehová te dispersará entre todos los pueblos, de un extremo a otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres han conocido. En aquellas naciones no encontrarás paz ni estabilidad. Jehová te dará allí un corazón cobarde, atemorizado e inquieto de día y de noche. Tu vida estará ante ti como pendiente de un hilo y andarás asustado de noche y de día. Por la mañana dirás: «¡Ojalá fuera ya de noche!», y por la noche dirás: «¡Ojalá estuviéramos ya a la mañana!», a causa del miedo que estremecerá tu corazón, al contemplar lo que verán tus ojos.

Jehová te volverá a llevar a Egipto por tierra y por mar, a pesar de que te dijo: «No volverás a verlos». Allí ustedes querrán venderse a sus enemigos como esclavo y como sirvientas, pero no habrá comprador.

Estas son las palabras de la Alianza que Jehová mandó a Moisés ratificar con los hijos de Israel en el país de Moab, además de la que hizo con ellos en el Horeb (Dt 28,15-69).

Si señor, a esto se le llama "persuadir por el amor". Uno acaba de leer esta apología de la violencia, este compendio de terrorismo teocrático y lo único que puedes sentir es asco y enviar a la mierda a semejante dios. Este, como digo, es el dios que se deleitó perpetrando personalmente castigos inimaginables, fruto de una mente sádica y pervertida, o induciendo a otros hombres a cometer toda clase de crímenes y aberraciones, en caso de desobedecerle. Pues este abominable dios ha sido y sigue siendo el faro que ilumina a buena parte de la humanidad. Pero, claro, como no tengo el "espíritu" pues no me entero de qué va la cosa. O habría que decir mejor: como no estoy fanatizado por la ceguera de la creencia irracional, y no me domina el miedo atávico al más que patente irrefrenable deseo de castigarme de ningún dios pues me paso sus amenazas por el arco del triunfo...

De todos modos, tendré que volver a releer la Biblia, no sea que se me haya pasado por alto el mensaje de amor y compasión que debería aflorar de unas páginas que fueron y son el crisol de las tres religiones monoteístas más importantes de la historia humana.

Sabemos, cómo nuestros blogueros cristianos, cuando hacemos referencia a estas incongruentes contradicciones y a las aberrantes declaraciones de su dios Jehová (o, Yahvé, que tanto da) se apresuran a decir que la antigua Ley veterotestamentaria quedó superada con la buena nueva que supuso el mensaje crístico (aunque ellos no paran de citar el Antiguo Testamento), y por tanto no ha de tomarse al pie de la letra las antiguas enseñanzas. Esto crea una gran dificultad e incoherencia para los cristianos, un asunto que debió ser convenientemente reinterpretado a lo largo de la historia para poder llevar el agua al molino neotestamentario y sus pretensiones. Lo jodido de esto, si se me permite la expresión, es que a Jesucristo se le ocurrió decir en Mateo: “No creáis que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer cosa alguna, sino para llevarla a la forma perfecta. En verdad os digo: mientras dure el cielo, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice” (Mt 5, 17-18). Apostillando en Lucas: “Más fácil es que pasen el cielo y la tierra que no deje de cumplirse una sola letra de la Ley” (Lc 16,17)

Dado que ni el cielo ni la Tierra han desaparecido (todavía), la opinión publicada por Jesús parecería indicar que “La Ley” sigue vigente hasta la última letra. Y las normas de obligado cumplimiento que Jehová impuso a su pueblo siguen contenidas en aquellos pasajes bíblicos que ahora, con absoluto desprecio de la voluntad divina, sus actuales seguidores del “club de fans” las arrinconan a un lado sin que ni una sola vez sean citadas como ejemplo a seguir. Y, sin embargo, lo que son las cosas, Jehová no ha cogido ni el más pequeño berrinche y no les ha enviado ni siquiera una insignificante plaga de hormigas. Jehová, justo es reconocerlo, está perdiendo fuelle. Ya no es el dios tronante e impetuoso que era en otros tiempos… Por suerte para su rebaño.