lunes, 4 de abril de 2011

¿Que no te engaña ni Dios? pues no te descuides... llega "La fe de los superhéroes"

"Tanta historia para anunciar un coche", o un champán, o un reloj de pretendido lujo, o mil artículos innecesarios más. Creo que no me equivoco si apuesto a que alguna vez se nos ha pasado a todos por la cabeza, al término de un anuncio que nos había abierto interesantes expectativas.

Cuando el publicista es consciente del carácter prescindible de su producto, ha de quebrarse la cabeza y marear la perdiz hasta tal punto que el potencial comprador crea que realmente existe una relación entre las sensaciones y argumentos que se le han ido presentando, y la necesidad de adquirir el objeto publicitado.

Doctores tiene la Iglesia, no es necesario explicarlo. Se apuntaron de los primeros al carro de las nuevas tecnologías y los massmedia, hasta la menor actividad llevada a cabo en cualquier lugar del mundo queda instantáneamente reflejada en las miles de webs desde donde, hoy, se dirige la ofensiva catequística tanto del núcleo político católico como de sus incontables brazos ejecutivos (Opus, Camino, Legionarios y un largo etc.).

Cuando hubo que arrimar el ascua a la sardina de la medicina, la astronomía, la física o las matemáticas, los estrategas de Cristo las vieron venir y enviaron legiones de clérigos a las facultades de ciencias a obtener las licenciaturas que más tarde servirían para combinar engañosamente su condición de cura con el refuerzo de una preparación reglada. Podíamos leer, entonces, "Sacerdote y Psicólogo". Lo más de lo más.

Pero tal destreza en esa disciplina sólo sirve a los fines propagandísticos (también llamados apostólicos) de la Iglesia: que un reputado fraile/psicólogo certifique que un 1% de las enfermedades mentales son, en realidad, posesiones diabólicas; de lo que se infiere que el diablo es real y, por tanto, también lo es dios. Marqueting del caro.

No es extraño verlos rebuscar en los entresijos de las expresiones para extraer -o ultra extrapolar a costa del sentido común- la moraleja que les conviene, volviendo del revés lo que sea menester y parabolizar descaradamente los resultados, de forma que, hagas lo que hagas, la banca siempre gana. La Banca Vaticana, por supuesto.

A pesar de lo dicho y lo archiconocido que resulta, lo que viene a continuación me ha provocado una especie de risilla histérica y desaforada:

La fe de los superhéroes. Descubrir lo religioso en los «comics» y en las películas.

Spiderman. Batman. La Patrulla X (X-Men). Los Cuatro Fantásticos... Los libros de cómics y los personajes que éstos han creado se han convertido en la mitología del siglo XXI. Greg Garrett nos ayuda a vislumbrar la gran profundidad que podemos encontrar en el mundo del papel satinado, en el mundo de la acción trepidante y a menudo violenta que representan los "cómics" y las novelas gráficas, así como las películas inspiradas en ellos.
     La fe de los superhéroes nos proporciona un amplio estudio sobre algunos de los más queridos héroes del "cómic" y concluye con un apéndice de veinticinco "cómics" y novelas gráficas para el debate sobre la espiritualidad en estos relatos gráficos.
     Las cuestiones religiosas, contra lo que afirman algunos, no son un vestigio del pasado ni restos de una mentalidad tradicional. La fe sigue siendo hoy motivo de preguntas, búsquedas y respuestas. Es preciso aprender a dialogar con la cultura contemporánea para encontrar en ella la dimensión religiosa, mucho más presente de lo que a simple vista podría parecer; para aprender a ver cómo muchas historias, personajes, relatos y propuestas apuntan hacia la fe como algo esencial en las vidas. En esa búsqueda, Sal Terrae quiere ofrecer algunos títulos que permitan al lector inquieto asomarse a la cuestión religiosa, presente de formas bien distintas en la cultura contemporánea

GREG GARRETT es autor de la autobiografía Crossing Myself, de los libros de ensayo El Evangelio según Hollywood (publicado por Sal Terrae) y The Gospel Reloaded (este último en colaboración con Chris Seay), y de las novelas Free Bird y Cycling, ambas aclamadas por la crítica. Colabora con numerosas revistas, entre ellas Poets & Writers, Christianity Today, Relevant y Ethics Daily. Es profesor de inglés en la Baylor University (Waco, Texas) y profesor auxiliar de redacción literaria en el Episcopal Theological Seminary of the Southwest (Austin, Texas).

Tal es la carga de sutileza empleada para travestir la realidad hasta extremos tan delirantes, que si no tienen a un dios guiándole la mano han de tener, al menos, al mismísimo diablo.

Hasta la desfachatez puede llegar a causar admiración.

6 comentarios:

Alfonso dijo...

Ciertamente. La cantidad de subterfugios a los que la iglesia es capaz de acudir para hacer valer sus propósitos son infinitos. Tanto para lo grande como para lo pequeño. Han manejado siempre como maestros el refrán aquél de "acercar el ascua a su sardina". Y han sabido con ello, atemorizar y acojonar al personal de todas las épocas como han querido.

Siendo yo un criajo aun de unos 8 ó 9 años, el cura que nos daba catecismo nos hablaba un día de la eterna lucha entre ángeles y demonios para influir positiva o negativamente en nosotros.

Al día siguiente, olvidados de esas peroratas, tres o cuatro niños decidimos "desertar" de la clase y entretenernos en ocupaciones más lúdicas y provechosas. Cuando volvimos a la clase del siguiente día, el hijo de puta del cura, aprovechando las explicaciones del día anterior sobre las influencias del demonio, cargó sobre nosotros con vehemencia y nos llenó la cabeza de terrores pues habíamos sucumbido a las tentaciones del diablo por no haber acudido a clase el día anterior. Lo pasé muy mal durante muchas horas.

Por eso decimos, que la capacidad manipuladora de todo aquello que sea aprovechable al interés de tener sometida a las conciencias es infinita. Como infinita es la desvergüenza y amoralidad de los que las manejan.

ANITA dijo...

¿Me he enterado bien?
Mortadelo y Filemón por ejemplo tienen su lado espiritual. ¿el el culo de Ofelia? juas juas Isaak soy umm... puedo estar es santificada aún en estos días con mi edad madura cuando cago leo comics jaja.

Isaak dijo...

Para mí, el momento de cagar es sagrado, Anita. Sólo leo la biblia.

Alfonso dijo...

Muy bueno Isaak... XDDD ...

Como laxante puede ser genial...

ANITA dijo...

JAJAJJA Isaak has conseguido que llene la pantalla del portátil de cola cao XD XD

Isaak dijo...

Por escatógico que pueda parecer, la verdad es la verdad. Mis dos lecturas completas de la H.Bible, allá por mis ya demasiado lejanos 14 años, tuvieron lugar en ese lugar: el WC. No lo hacia con ánimo sacrílego, fue un habito casual que adquirí no recuerdo cómo. Mi madre, supongo, pensaria que durante los muchos tres cuartos de hora que parecía consumir en cada "acto" estaría haciendo las manipulaciones que correspondían a mi edad adolescente. Así que cuando por fín salía del baño marcando la página de mi biblia, debía pensar que lo uno compensaba lo otro... XDDDD