martes, 5 de abril de 2011

Confunde y vencerás.

Ya lo dejaba bien claro la Holy Bible cuando narra cómo Dios confundió las lenguas de los constructores (y albañiles) que alzaban la Torre de Babel, y aquéllo fue el acabóse. Como bien dice el amigo Alf, la H.Bible es todo un manual de vida, una guía que, seguida adecuadamente, nos conduciría a la vida eterna pero que por lo pronto, también nos proporciona eficientes armas para defendernos en esta etapa existencial tan breve como perecedera en la que nos encontramos.

Enlace con la noticia, en la foto.
Así lo ha entendido el exobispo de Córdoba y actual arzobispo de Sevilla, conocido popularmente por Montse Asenjo, ya que ha propuesto la creación de un engendro que se habria de llevar el ingenioso y surrealista nombre de Instituto Superior de Ciencias Religiosas.

Años ha que persisten, incansables, en yuxtaponer públicamente los términos ciencia y religión, con la esperanza -vana- de que a lo volátil de ésta se le contagie en parte lo sólido de aquélla. A pocos pasos están de conseguir justo lo contrario, a juzgar por los birriosos seminarios de esta catadura que cada vez con más asiduidad son celebrados en las universidades públicas españolas, sin que encima se pueda ni toser al paso.

La superchería contamina la ciencia cada día con más impunidad, y bajo el modelo de Estado Confesional encubierto que padecemos, nada podemos hacer por evitarlo.

2 comentarios:

Alfonso dijo...

Para saber que la Biblia es un compendio de iniciación a las ciencias en general no hay más que leer a la dueña del blog Logos77's donde "demuestra", de entrada en entrada, que la evolución entera, las ciencias biológicas y otras ramas del saber empírico están ya contenidas en la Biblia. Pero los científicos son tan lerdos que no lo saben ver. Y si los científicos no lo ven, los profanos como nosotros es que ya ni te cuento.

La insistencia de unir conceptos tan dispares sólo proviene de la camaleónica, pero interesada adaptación, de los argumentos "volátiles" de la fe (como dice Isaak) casen consustancialmente con los principios que la ciencia establece como ideas universales. No contando para ello con ninguna ayuda extra-natural porque tal cualidad no cabe dentro de la metodología científica.

Otra falacia más. Porque eso procura un barniz muy beneficioso a las aspiraciones de credibilidad para la superchería religiosa.

ANITA dijo...

Y algunos usando el santo libro como laxante hayssss.