lunes, 21 de febrero de 2011

Qué se entiende por "Cristianofobia".

Sigo tropezándome con mascarones de proa del lobby católico a cada paso, tantos que reflejarlos en este blog arrojaría un mínimo de cinco entradas diarias. Un supuesto sociólogo de zigzagueante pluma, un tal Massimo Introvigne, es uno de ellos, el último que he tenido el reflejo de retener, frente a tantos aún más sibilinos que se escapan y soy incapaz de volver a localizar.

El catolicismo explota en los últimos años, con éxito considerable, la veta del victimismo, y en esa línea se sitúa Massimo Introvigne, italiano fundador de algo llamado Centro Studi sulle Nuove Religioni, escuela dedicada a tachar de secta aquéllo que resulte contrario o, simplemente ajeno, al culto papal.

En este artículo, el erudito católico en cuestión define la cristianofobia como:

1) pretender que los cristianos actúen en el ejercicio de su profesión sin referencia a sus convicciones religiosas y morales, e incluso en contradicción con ellas, como por ejemplo, allí donde están en vigor leyes que limitan el derecho a la objeción de conciencia de los agentes sanitarios o de ciertos agentes del Derecho, particularmente en temas de aborto.

2) prohibir de la vida pública fiestas y símbolos religiosos en nombre del respeto de quien pertenece a otras religiones o no es creyente.

3) amenazas a la libertad de educación y en la aversión administrativa a las escuelas cristianas.

4) imponiendo la participación en cursos de educación sexual o civil que, como ha dicho el Papa, “transmiten concepciones de la persona y de la vida presuntamente neutras, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la recta razón.

5) amenazas a la libertad religiosa, comenzando por el hecho de que ésta “se confunde a menudo con el relativismo, es decir, con la tesis de que no existe una verdad religiosa y que la elección de una religión o de otra sea más grave, o menos indiferente”

6) confinar la religión a una dimensión meramente privada.

Es decir, el cacareado y victimista término cristianofobia consiste, a la postre, en la que se presenta como absurda pretensión del resto de la población de no ser molestados  y contaminados contra sus deseos por la obsesión exhibicionista del tabaquismo catolicismo.

El relativismo es el nuevo emblema satánico utilizado por los tenderos vaticanos para reflejar la negativa de un individuo o colectivo a acatar el concepto de dios por ellos distribuido como píldoras de salvación milagrosa.

La manipulación constante del lenguaje y los medios, la diplomacia envenenada con que es redactada en cada pastoral, encíclica, comunicado, sermón o nota parroquial es una afrenta al Estado de Derecho, la dignidad humana y la simple inteligencia.

Ya no engañan a nadie, pero tienen la hacienda pública y la educación cogidas por el mango. Suficiente para mantenerse en el poder persécula seculorum.

4 comentarios:

ANITA dijo...

Yo no veo por ningún lado que se sientan amenazados tal como describen, si bien pienso que particularmente un cuadro o crucifijo religioso no ofende a nadie, si ofende la pretensión de imponer dogmas religiosos con la condición de que estás salvado. Yo nunca he pretendido con mi forma de pensar que nadie cambie de opinión, y sobre todo tengo mucho que decir y no me falta razón cuando estando dentro y conociendo a esa iglesia retrograda intolerante y falta de caridad que he conocido puedo decir bien alto del pie que cojea y que necesita un cambio y renovación grande.
El miedo que tienen es que cada vez mas gente abre los ojos se da cuenta de cosas y cambia su forma de parecer, eso es lo que realmente les preocupa y como con el paso del tiempo salen y destapan toda clase de escándalos, las ovejas las tienen revolucionadas.
Muchos creyentes no pasan por los dogmas papales y siguen pensando en su Dios sin sentirse obligados a cumplir preceptos estúpidos y ya no es como antes. Ahora se habla se dice se tiene libertad y eso los da mucho miedo.
La libertad de pensamiento la iglesia si no es como ellos dicen no lo admiten y muchos de estos cumplidores a rajatabla no ven con buenos ojos a otros que creen como ellos dicen de manera equivocada.
El victimismo los sacude por todos los poros y aprovechan cualquier ocasión para hacerse los ofendidos.
Aún no se han dado cuenta que sus enseñanzas obsoletas no son la verdadera esencia que hace siglos un señor pobre muerto en la cruz enseñó. Y solo por decir esto eres un especie de demonio que ensucia el nombre de Dios.
Y no digamos cuando te tachan de ateo ya apaga y condenado.
Yo muchas veces me he preguntado si estos" eruditos intachables" realmente se creen lo que hablan o mas bien les conviene, aunque esto último es lo mas factible,porque para almas cándidas que pasan por la piedra van sobrados.
No engañar engañan cada vez menos y hasta que no se den cuenta que creer no es sinónimo de tragar mal vamos.
Darse cuenta igual se dan que demonios jejeje les jode no se lo crean los demás.

calimeroesmalo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=NxE9JXNFlQ0

Yo ya estoy cansado, sinceramente de que al parecer la intolerancía parece siempre venir de este lado, por simplemente no aceptar una ideología que te meten con calzador e insisten e insisten y a servidor ya le tienen hasta más abajo del ombligo.
Ya no engañan a nadie.

ANITA dijo...

JUAS JUAS cali jjajaja

Alfonso dijo...

Existe una cuestión de fondo en los aspavientos de la iglesia católica cuando tacha de cristianófobos a todo lo que sea contrario a sus intereses.

El catolicismo es una religión de AUTORIDAD. Como tal mantiene una estructura ideológica perfectamente definida, basada en un compendio de preceptos y dogmas que son inequívocos e inamovibles, y puestos en practica a través de las directrices de un sistema jerárquico piramidal sin fisuras.

El catolicismo no es, por tanto, una "corriente filosófica" de carácter polisémico, libremente interpretado por sus adeptos y llevado a la practica según la muy especial manera de entenderlo de cada cual.

Cuando esta cohesión forzada existe y nadie se mueve de la ortodoxia, no pasa nada. Al díscolo, si surge, se le castiga o se le margina y una vez "extirpado" de su seno la institución sigue su camino sin mas disensiones.

Pero sucede, que esos tiempos de uniformidad social y política ya pasaron, que la influencia de la institución en los asuntos de moral y conducta de las gentes ha dejado de tener la fuerza de otras épocas, y que han dejado de "dar miedo" y no dominan las conciencias como ellos quisieran.

Consecuencia: Que la finalidad primera de su razón de ser, la AUTORIDAD, se les ha ido por las alcantarillas y ya casi nadie les hace caso. Y no solamente no les hacen caso, sino que se les critica, se les denuncia por los abusos y corruptelas varias y, en definitiva, se pone en tela de juicio las historias para no dormir, iconografia incluida, como tienen en sus alforjas doctrinales.

Entonces, cuando les falla la AUTORIDAD y la imposibilidad de imponerla tacha a los demás de "cristianofobia". Y se quedan tan panchos.