jueves, 11 de noviembre de 2010

¿PORQUE DIOS LO MANDA...?


Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad. Stefan Zweig (1881-1942). Escritor austriaco.


El Experimento.

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y sobre ella, un montón de plátanos.

Cuando un mono subía la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo golpeaban.

Pasado algún tiempo, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de los apetitosos plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo el nuevo mono fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le dieron una tremenda paliza.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, aunque nunca supo el porqué de aquella agresividad.

Un segundo mono fue sustituido por otro y ocurrió lo mismo.

El primer sustituto participó con entusiasmo en la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear. El cuarto y, finalmente, el quinto de los veteranos fue sustituido.

Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentaba llegar al racimo de plátanos.

Si fuese posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta sería:

“No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así.”

¿Desde el punto de vista de las creencias humanas, suena de algo, verdad?

¿Se paran alguna vez a preguntarse muchas personas por qué siguen “golpeando”, en el sentido metafórico, en la defensa de sus creencias y costumbres sin cuestionarse su validez, sólo porque siempre se ha hecho así, y por qué supuestamente están haciendo las cosas de una manera, desde la coacción de lo que ellos creen que proviene de un origen trascendente, si tal vez las pueden hacer de otra manera, es decir, desde la rica iniciativa de su propia inmanencia?

Como dijo Einstein: Solo hay dos cosas infinitas en el mundo: El universo y la estupidez humana.

2 comentarios:

ANITA dijo...

Un ejemplo mas que claro Alfonso de que se acaba actuando por inercia y continuidad sin saber el porqué,traspaso de información y aceptación sin mas por norma y costumbres,se pudiera llamar así.
Este ejemplo me ha sacado una sonrisa porque me ha dado por pensar, ya que lo que mas semejante al hombre es el mono, y viendo su comportamiento en el experimento y puestos a pensar que para algunos es inadmisible que puedan ser nuestros ancestros, aún en estos días somos como los monos en algunos aspectos de la vida.
Buena ocurrencia amigo me hizo reír un buen rato.
Está claro que como dijo Einstein las dos cosas mas infinitas del mundo El universo y la estupidez humana y casi afirmaría que la estupidez es mas infinita aún.
Un abrazo

Isaak dijo...

Es curioso. Al resultado del proceso descrito se denomina... "tradición". Y sonrío para mí, porque me viene a las mientes la tan cacareada "raíz cristiana de Europa". Su "tradición" cristiana.

Qué fría debía estar el chorro de agua lanzado sobre los monos de entonces, hace ahora aproximadamente dos mil años.

La Historia, con mayúsculas, hubiera transcurrido de una u otra forma. No estoy seguro de que el hilo que ha seguido haya sido uno de los mejores posibles, pero prefiero creer que sin el Catolicismo, las cosas hubiesen sido aún peor. Aunque, sinceramente, cuesta imaginarlo.