viernes, 13 de enero de 2012

LO ÚLTIMO EN CASTIGOS DIVINOS: LAS TORMENTAS SOLARES



Nuestro amigo Juanjo, el católico ingeniero de esta parte de la blogosfera anda un tanto preocupado (http://jjtieneblog.blogspot.com/)

En su católica, apostólica y romana mente barrunta importantes acontecimientos futuros. Más bien, diría, dramáticos acontecimientos. Qué digo dramáticos, apocalípticos acontecimientos. Como buen cristiano fundamentalista, pero de la rama católica, la de siempre, la fetén, que diría un castizo; la única iglesia con solera y marchamo de garantía, Juanjo es un gran aficionado a las múltiples videncias de carácter sobrenatural que en su seno se han ido dando a través de los siglos, que ya pueden contabilizarse por decenas de miles (sólo en apariciones de la virgen María se cuentan más de 21.000, que no es moco de pavo), nos deleita, una vez más, en su cada vez menos pródigo blog, de los testimonios de videncias virginales que una señora argentina llamada Luz de María (como no podía ser de otra manera) viene teniendo desde hace ya unos años.

Juanjo ya nos advierte, como buen cordero (adviértase que no digo borrego) del rebaño gobernado por el pastor alemán que se sienta en la silla de Pedro, que la iglesia no concede crédito a las revelaciones particulares (no aclara si las revelaciones colectivas tienen más crédito) que supuestamente son de origen celestial, bien sea vía virginal o procedentes del divino hijo de la anterior.

Lo curioso es que una vez hecha esta afirmación ahí debería de acabar su post, pues si el magisterio de la iglesia, que el respeta y acata sin ningún genero de duda dice que tales revelaciones sobrenaturales no tienen crédito, y por lo tanto son falsas, dichas revelaciones, insisto, pierden todo valor e interés por inauténticas y descafeinadas.

Pero, bueno, ya sabemos que nuestro catoliquísimo Juanjo dice estas cosas para medio justificarse de cara a la galería ya que no todos los que entran en su blog son tan católicos, apostólicos y romanos como él. Y, ya se sabe, hay que guardar las apariencias de que para eso es ingeniero y posee, aunque mucha gente no se lo crea, una mente “racionalista”.

Para no perder comba (como viene haciendo desde hace ya casi veinte siglos de continuos recados a miles de videntes), la virgen insiste advirtiendo a esta señora argentina que la cosa está muy malita, que allá por las alturas su hijo (por no decir ya su divino padre) anda pero que muy mosqueado, que lleva ya casi dos mil años de paciencia aguantando a una humanidad irredenta a pesar del esfuerzo inútil que hizo por lograrlo y que las cosas pasan ya de castaño oscuro (como siempre), así que el castigo está próximo y este sobrevendrá en forma de desastre natural. 


¿Desastre natural? A ver, Juanjo, aquí hay una dicotomía contradictoria difícil de conciliar. Los desastres, o son naturales o sobrenaturales. Si, ya sabemos que para ti en las dos modalidades siempre está la mano del altísimo, pero si en los primeros se producen con solo rozarlos con el dedo, en los segundos da un puñetazo, y a mala leche. Y no es lo mismo. Estas cosas hay que aclararlas por que sino la grey se confunde, y ya sabes que a los borre... digo a la grey hay que dárselo todo mascado.

Nuestro amigo Juanjo se asombra, entre otras cosas, de que la vidente haya predicho, desde hace no sé cuanto tiempo, el terremoto de Japón. Pues no sé dónde está el mérito, porque predecir un terremoto, de mayor o menor intensidad en Japón, es como profetizar que cada día amanece, por la frecuencia conque tales fenómenos ¿naturales? se da por aquellos pagos.

Después se nos mete en honduras esotéricas y nos habla de que el pecado colectivo de la humanidad crea malas vibraciones y se convierte en una especie de mal fario que afecta a la conciencia cósmica que surge de la propia creación que afecta a todo el cosmos, y que esta responde con desastres como terremotos, tsunamis, supongo que también erupciones volcánicas aunque no lo dice y… tormentas solares.

¡Coño!, ¡las tormentas solares!... Mira por donde la virgen se nos ha vuelto moderna y se ha puesto al día de lo último en desastres apocalípticos. Evidentemente las tormentas solares son también consecuencia de la mala conciencia cósmica esa que proviene de lo mala, malísima que es la humanidad con su conducta pecadora, casquivana y libidinosa.

O sea, que cada once años, el divino cabreo de su hijo hace que el Sol se llene de manchas y de vez en cuando suelte unos bufidos de radiación y plasma coronal de tres mil pares de cojones. Y, según parece, como colofón de un divino cabreo en alza, ya toca la gran traca que cada 150 años, más o menos, según el resultado de ciertos estudios astronómicos al respecto, al margen de la ira divina, nuestra estrella particular prepara y suele obsequiar a su sistema de planetas.

Como sabéis, en 1859 hubo una eyección de partículas altamente energetizadas que cuando llegó a nuestro planeta hizo que se viera la aurora boreal hasta en los trópicos http://blog.astroelche.es/index.php?blog=5&title=la_tormenta_solar_de_1859&more=1&c=1&tb=1&pb=1&page=2  (éste, y el que viene a continuación, son un enlace cualquiera informando sobre aquél fenómeno de hace algo más de 150 años y las consecuencias actuales) http://es.paperblog.com/que-hacer-en-caso-de-tormenta-solar-204102/

O sea, que podemos tener en ciernes un desastre apocalíptico por cuenta de nuestro sol que podría ser las delicias de todos los cuervos agoreros religiosos que en el mundo son. Juanjo, incluido. Tendrían la oportunidad de echarse a las calles diciendo "¡lo veis, os lo decíamos, la paciencia del señor colmó el vaso enviándonos este terrible castigo!", y echarían mano del gritito ese tan recurrente que suelen soltar: ¡¡¡Arrepentíos y seréis salvo!!!

Y si, es cierto, sería un desastre en toda regla. Porque si hace 150 años se quemó por entero la única tecnología electromagnética entonces conocida, que era el telégrafo, imaginaros, hoy, lo que sucedería si la energía eléctrica y todo lo que ello comporta desapareciera de la faz de la Tierra durante años. Volveríamos llana y simplemente a la edad media.

Y la venganza divina, repito, para todas estas mentes calenturientas y deseosas de que pase algo gordo, estaría servida en toda su magnitud. La ausencia súbita de energía eléctrica sin visos de reparación inmediata, pues se habla del transcurso de años hasta su normal restablecimiento, significaría que la gente moriría como chinches. No hace falta describirlo porque aquí la imaginación al respecto es clara y contundente. ¿No hay electricidad?: No hay nada. Ni agua en los grifos. Por decir una barbaridad, pero totalmente plausible, el anciano (o no) que se muera en todo lo alto de un rascacielos tendrían que arrojarlo por la ventana para que los que están abajo hagan un hoyo y entierren los restos. El caos absoluto. Sin más.

Y a partir de aquí, Juanjo se anima, y emulando al apocalíptico evangelista del Nuevo Testamento, nos suelta una andanada de desastres bélicos y económicos en plan profético muy del estilo al uso escatológico de los últimos tiempos, que tanto unos como otros cristianos de diferentes pelajes nos vienen obsequiando al alimón en sus respectivos blog.

Sólo le faltó decir, aunque lo dejó caer con palabras más al uso del cristiano enfervorecido, que la culpa de todo ¡¡¡la tiene Zapatero!!!...

4 comentarios:

Isaak dijo...

No deja de sorprenderme la inexplicable variedad de la fauna católica de a pie. Mientras la jerarquía mantiene una razonable uniformidad, los corderillos balan y pastan a su aire, cada uno con sus particularidades y teorías aparte del dogma oficial.

JJ sucumbe por norma al lado oscuro del catolicismo, y lo expone como si de una doctrina santera más se tratase. Mientras Ratzinger se desmarca contemplando con vehemencia la posibilidad de vida inteligente allende las estrellas, JJ luce su amañada credulidad de cada artículo que pare.

No deja de resultar divertido, al menos.

Un abrazo.

Alfonso dijo...

Existe una larvada frustración en el cristiano fundamentalista (sea del pelaje que sea) de que su maestro esté tardando tanto en el cumplimiento de la promesa de su segunda venida, la parusía, el arrebatamiento, y todos los acontecimientos que antes de tan magna aparición han de darse, como espectáculo social previo y certificación de toda la movida pre-juicio final.

Y nuestro Juanjo se encuadra dentro de ese grupo de cristianos deseosos de salirse con la suya para poder mascullar aquello de "ahora os vais a enterar de lo que vale un peine", dirigido naturalmente a aquellos que pasan de acontecimientos apocalípticos y demás descreídos, incluyendo a los equivocados hermanos separados que conforman el resto del rebaño y que no se encuentran bajo la tutela de la única y verdadera grey que regenta el pastor alemán y demás canes guarda rebaños.

Y es por eso que, quizás, a fuerza de repetir esos deseos de que se acabe el mundo de una puñetera vez y puedan refocilarse eternamente en la gloria divina, consigan que su jefe les haga caso y decida montar un apocalipsis guapo de verdad.

Así llevan dos mil años, veremos cuantos más han de pasar para que esas expectativas se cumplan. A paciencia no hay quien les gane.

Saludos.

Isaak dijo...

jajajaja Alfonso, sigues dando en el clavo, como siempre. En verdad no imagino al Cristo felicitando a tanto energúmeno fundamentalista por lo bien que le han cuidado el tinglado en su ausencia. Los conceptos más depurados y certeros de la doctrina cristiana se encuentran sólo en algunos creyentes y aguas allá de, precisamente, el catolicismo.

ANITA dijo...

Lee demasiados libros este pobre hombre y ya se sabe se hace la picha un lio.