miércoles, 31 de agosto de 2011

LA CATÓLICA ESPAÑA (cartas a Jesús de Nazaret)



Nos aguaste la fiesta, Jesús de Nazaret. Desde niños hemos estado oyendo la cantinela de nuestra fidelidad a Roma y de que tú y tu Iglesia pertenecéis a la esencia de nuestra cultura, y hemos acabado por creérnoslo.

Uno de tus políticos paniaguados, Ramón Nocedal, escribió estas increíbles palabras: “La unidad católica es la primera ley fundamental de la sociedad española; y contra ella, o no informada por ella, no hay ley que obligue, ni derecho que prevalezca, ni autoridad legítima, ni enseñanza lícita, ni doctrina libre, ni obra permitida. Porque ella es nuestra “constitución secular”, raíz, base, norte y guía de toda autoridad y de todo derecho, y código supremo de toda acción y de toda doctrina”.

Con una mentalidad así no es nada extraño que a lo largo de nuestra historia hayamos gastado lo mejor de nuestras energías en serte fieles y en seguir las retrógradas pautas que tus representantes nos han predicado o nos han impuesto durante más de dos mil años y que tú mismo dejaste más o menos estatuidas en tus evangelios, al decir de quiénes decían escribir en nombre tuyo.

Por serte no sólo fieles, sino estúpidamente fieles hemos perdido en varias épocas de la historia la marcha de los acontecimientos apeándonos del tren del progreso y quedándonos atrás con relación a otras naciones de Europa. Y todo por ser leales a ti, a tu Iglesia enlatada y llena de falsas creencias y a tus representantes miopes y bien apoltronados, disfrutando de las rentas de la fe de un pueblo con siglos de opio religioso.

Los pueblos que como el nuestro te han sido especialmente fieles, han corrido la misma suerte. Toda su energía y su creatividad se les fue, igual que a nosotros, en edificar mastodónticas catedrales y en fundar y poblar infinidad de monasterios con la flor de sus hijos e hijas que, aturdidos y fanatizados por siglos de prédicas, te entregaban sus vidas con toda generosidad, y tú, a través de tus interesados representantes, les exigías las más inútiles de las esterilidades.

En nuestra infancia oíamos en éxtasis cuando tus Sumos Pontífices le llamaban indefectiblemente en sus encíclicas y bulas a nuestra patria “la católica España”. Pero la católica España era una nación depauperada por la inepcia de unos gobernantes tradicionalistas que aunque con frecuencia anticlericales estaban la mayoría de las veces imbuidos inconscientemente de viejas ideas católicas. Una nación atrasada por las prácticas de un clero retrógrado y por la inercia y el rancio conservadurismo de una sociedad intoxicada por siglos de “costumbres cristianas”.

Hace ya algunos años entré en un juzgado y asistí a un juicio en un tribunal de justicia. Allí, en un lugar prominente de la mesa de los señores jueces estaba tu imagen patibularia, con los brazos en cruz, siendo testigo de todas las injusticias que allí se cometen. Y como en aquél, en todos los tribunales de España y de tantas naciones donde el catolicismo es oficial y extraoficialmente la religión imperante.

¿Qué hacías allí, Jesús de Nazaret? ¿Quién te ha puesto a ser testigo del desorden que reina en los tribunales de justicia? “Deja que los muertos entierren a sus muertos”, decías. Deja que los jueces, abogados, procuradores(*), fiscales y secretarios entierren día a día a la verdadera justicia y sigan adelante con toda su escenografía en la que representan tan seriamente la tragicomedia de la jurisprudencia.

¿Qué haces tú allí, al igual que en otros lugares públicos si tú “no viniste a juzgar a nadie”? Tu presencia en esos lugares es, en cierta manera, un resto de lo que ha sido la presencia de tu Iglesia en la vida de las sociedades cristianas en siglos pasados, y en otro sentido, un símbolo de lo que sigue siendo tu influencia en nuestra sociedad. Todavía tus deshumanizadas prédicas siguen imbuyendo la mente de muchas personas e instituciones.

Déjanos en paz Jesús de Nazaret. Te lo pedimos con respeto pero con firmeza. Déjanos en paz de modo que nosotros, racional y libremente y no ofuscados por el fanatismo en que nos han sumido tus ideas, organicemos nuestra sociedad, haciéndola más justa y más humana. Deja que en cuanto a ideas transcendentales cada uno crea lo que quiera creer o lo que su mente le diga, y no obligues, valiéndote de algunos de tus seguidores con poder, a que todo el mundo crea lo que tu Iglesia enseña.

Tu Iglesia nos ha hecho mucho daño al entrometerse indebidamente en las funciones que únicamente competen a la autoridad civil, y al frenar la libre evolución de las ideas, con la excusa de que iban contra las enseñanzas tuyas.

La verdad era que las enseñanzas tuyas y las que ella te atribuían porque favorecían sus intereses eran las que iban en contra del progreso y el bienestar de los españoles.

Y nuestros gobernantes, que, por siglos, o han sido furibundos católicos o lo han fingido por no buscarse conflictos con tus maquiavélicos e intrigantes jerarcas, han seguido perpetuando estas funestas creencias y mitos que nos han impedido evolucionar como seres verdaderamente racionales.

Si España no hubiese sido “tan católica”, muy probablemente hubiese reinado en ella más justicia social y más progreso y sus hijos no se hubiesen destrozado tanto entre sí con guerras fraticidas. Y seguramente hubiese estado más abierta a otras ideas modernas que la hubiesen ayudado a avanzar al paso de las demás naciones. Sus hijos no hubiesen tenido que emigrar por cientos de miles para buscar en otros países no tan cristianos lo que su católica y depauperada patria no les podía dar, por haber gastado sus mejores energías en serte fiel a ti.

La historia de España está empachada de predicadores y teólogos, de “cruzadas” y “movimientos nacionales”, de cardenales-políticos y de políticos-sacristanes, de órdenes religiosas y de curias episcopales, de procesiones y retiros espirituales, de rogativas y semanas santas, de hermandades y cofradías, de catedrales megalomaníacas y de santuarios milagreros…, y por si fuera poco todo esto ahora tus representantes se asoman asiduamente a las pantallas de televisión, para seguir perpetuando tu mito y para que vivamos conforme a tal. A nuestros gobernantes y a los directores de los grandes medios de comunicación, a pesar de regirse por una constitución aconfesional les parece que si no te tienen presente van contra la esencia de la patria. Se han olvidado de que cuando tus fanáticos mandaban no permitían que nadie expusiese sus ideas, ni políticas ni religiosas, diferentes a las suyas. Y a nuestros políticos encargados de la educación les parece que si no permiten que sus seguidores sigan intoxicando las mentes de los niños con tus dogmas y prohibiciones vamos a tener una juventud pervertida y atea.

Y el Estado sigue subvencionando directa o indirectamente muchas obras y actividades de la Iglesia, y España sigue siendo oficialmente católica, apostólica y romana, aunque no le guste a la mayoría de los españoles.

Déjanos en paz, Jesús de Galilea, y vete con tus cruces y tus visiones pesimistas de este mundo a otras naciones más jóvenes y más atrasadas en donde tu Iglesia pueda presentarse aún como redentora y como promotora de justicia y ayudadora de los pobres. En España ya no lo puedes hacer así, porque tenemos una muy larga historia en la que la vemos, codo con codo, con los cristianísimos reyes y gobernantes que aplastaron las justas aspiraciones de los más humildes, y defendiendo los privilegios de los más fuertes, cuando no era ella misma la que perseguía, encarcelaba, torturaba o quemaba a los que no se atenían a sus maternales enseñanzas.

Déjanos ser una nación de avanzada en donde el libre pensamiento sea uno de los principales derechos y la mojigatería moral sea una de las últimas prácticas tradicionales.

En premio a su larga fidelidad libéranos a los españoles de vuestra presencia en nuestras tradiciones y en el enfoque y respuesta a los nuevos problemas de la vida. Déjanos evolucionar en nuestras costumbres y en nuestras creencias sin los frenos y las ataduras que tus representantes nos han venido imponiendo por siglos; directamente, cuando ellos tenían el poder, o valiéndose de los testaferros que en tantas ocasiones han desgobernado a esta tan fanatizada patria nuestra.


(*) Si el lector, o lectora, logra averiguar qué papel hacen los procuradores en un juicio, le agradecería me lo comunicase porque yo nunca lo he entendido.

13 comentarios:

Johnny dijo...

El cristianismo, al igual que la mayoría de religiones, es bonita, esperanzadora, tolerante y muy democrática.

El problema, es hacer negocio con la fe de las personas; que tambien pasa con el resto de las religiones.

Adeptos=dinero=poder.

Pasemos eso a política.

Afines=dinero=poder.

Pasemos eso a información.

Espectadores=dinero=poder.

En resumen, cuantos mas te apoyen, mas vas a recaudar.

Cuanto mas humo vendas, mas te van a apoyar y por consiguiente mas dinero vas a tener.

Cuanto mas miedo metas, mas dinero y poder vas a tener.


¿Qué ocurriría si la iglesia hiciese caso del libro que tanto defienden?

En primer lugar, no tendrían un país, ya que Jesús condenó eso hace miles de años.

En segundo lugar, no tendrían dinero, ya que Jesús dijo que lo abandonasen todo para ayudar a la gente.

En definitiva, si solo el 10% de los que se dicen cristianos leyesen la bíblia, se darían cuenta de que esta simplemente es una copia adaptada de los textos judíos; y si leyesen el nuevo testamento, se darían cuenta de que la inmensa mayoría de los ricos "padres", "reverendos" etc... mienten si tenemos en cuenta lo que dice en nuevo testamento, lo que predican y lo que en realidad hacen.

En definitiva, simplemente viven de la ignorancia de las personas que para creer en algo necesitan que alguien les marque el camino para que no se desvíe, y todo esto previo pago.

Alter ego dijo...

Lo es y será católica.

Alfonso dijo...

Cuatro y el cabo sois ya, Alter ego, cuatro y el cabo... No me negarás que sois una "especie" en "extinción". Disfrútalo, de domingo en domingo, mientras dure...

Johnny dijo...

yo diría más bien que lo fue, por imposición, ahora es más incrédula, y seguramente dejará de serlo.

Más que nada porque la evolución del hombre (cosa en la que no cree el catolicismo)sigue el curso del conocimiento, y lógicamente ese conocimiento nos lleva a las catalogar las costumbres medievales que nos intenta inponer la Iglesia Católica.

Johnny dijo...

quise decir descatalogar, lo siento.

ANITA dijo...

Mas bién la culpa no se la hecharía a Jesús como encabeza el titulo, la culpa la tiene quien se creyó llevar la verdad e interpreto lo que vino en gana a conveniencia.
Los mismos hombres de fe se han encargado por siglos de tocar las narices al personal y convertir en mierda todo lo que toca.
Y hechar la culpa a que no está en este caso sería Jesús, porque igual si se dejara entrevistar no estaría tan de acuerdo con los que dicen ser que traen y siguen su legado.
Sobre lo de los procuradores no te sabría decir que papel hacen, es una duda que compartimos.

Alfonso dijo...

Vale, Anita, pero no me negarás que la lió parda no dejando nada escrito de su puño y letra para aclarar mejor las cosas. Aunque de haber sido así también habrían tropecientasmil interpretaciones y estaríamos en las mismas.

Mal fundador de iglesias es ése que no deja formuladas sus reglas y normas permitiendo que decenas de años más tarde tengan que redactar de memoria su "vida y milagros" gente que ni siquiera le conoció y que se movían por intereses muy específicos.

¿Cómo va todo Anita? Espero que bien...

Un beso.

Johnny dijo...

Vamos a ver Alfonso, aquí hay algo que no cuadra.

Si Jesús fue (como supuestamente dijo y como explica la bíblia) el mesías, el salvador del pueblo judío; pues no debería querer fundar ninguna iglesia, ya que en ningun texto judío pone que su mesías iba a fundar una nueva iglesia, sino que los iba a salvar y punto.


Esta es una de las primeras contradicciones que muchos católicos que no han leído la bíblia ni por asomo sabe.


vuelvo a repetir.

Jesús es el mesías que esperaba el pueblo judío, y por consiguiente iba a salvar a este pueblo, no a fundar una nueva religión a partir del judaísmo.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Güenas, Gran Anita!!
Ayer terminé la lectura de "Juana de Arco, el corazón del verdugo", es la muestra más rotunda de todas las mezquindades, ganas de medrar, envidias, corrupciones, etc. etc., de la Iglesia Católica.
Desde lugo, la Iglesia se desvió muy pronto de las "hipotéticas" enseñanzas de Jesús, y digo hipotéticas porque hay mucho que hablar sobre el ideario de este religión, sobre como en los diferentes concilios se fue amañando la doctrina a gusto de la jerarquía, doctrina que ni la propia jerarquía respeta. En fin, un galimatías.
Buen día, Anita y comentaristas!

Obdulio de Oklahoma dijo...

En el comentario de ayer me dirigí a Anita y parece ser que el blog es de Don Alfonso. Disculpas. Son los problemas de andar corriendo para que el tiempo limitado de Internet del que dispongo me cunda un poco.
Abrazos!

Alfonso dijo...

Don Obdulio, no hay nada que disculpar, porque este irreverente blog es "mancomunado", es decir, es de Anita, mío y de todas aquellas personas que quieran participar. De hecho lo administra otra persona, concretamente el amigo "Isaak", que lo estará buscando "Lobatón" por quien sabe dónde parajes pues últimamente aparece poco por estos lares.

¿Cómo le trata la "Pérfida Albión"? Espero que bien, ese es mi deseo.

Un abrazo.

Alfonso dijo...

Johnny, es exacto lo que dices en cuanto que el cristianismo no es un "invento" de Cristo sino del apóstol que no lo conoció y que se cayó del caballo cuando perseguía a sus adeptos: el judío Saulo, después llamado Pablo. Trescientos años después Constantino "remató" la faena dándole a la iglesia católica el rango de religión ofialmente constitucionalizada. Como habían hecho antaño otros emperadores con otras religiones.

No hay más que estudiar la historia de la iglesia para darse cuenta de ello, al margen de las intenciones de sus sesudos e interesados teólogos.

El Jesús histórico quiso dar un paso más intentando transformar la esclerótica ley mosaica y sus no menos anquilosados valedores, la casta sacerdotal israelita. Pero no fundar otra religión al margen de la que ya profesaban.

Saludos.

ANITA dijo...

Alfonso eso es lo gracioso que no hay escritos hechos directamente por el mismo Jesús y la liaron parda si. Escrito y reescrito tantas veces y vete tu a saber hasta nuestros días que inventos por parte de esa iglesia que dice ser suya han puesto en letras. Aunque como bien dices también su interpretación hubiera sido manipulada.
Si pensando bien no hizo bien las cosas. Que permita esa manipulación, yo creo que ni ganas le puedan quedar si está en algún lado de venir y ponerse delante del de los zapatos de prada y pegarle una patada en el culo que es lo que merece y uno a uno a todos los que tiene detrás.