lunes, 25 de julio de 2011

EL TALIBÁN CRISTIANO


El "ángel de la muerte" noruego y sus expeditivos medios para ejecutar la voluntad divina.

“Una persona con una creencia iguala la fuerza de 100.000 que solo tengan intereses”

Esto dice en Twitter Anders Behring Breivik, el autoproclamado cristiano fundamentalista, autor de la masacre de Noruega, que con sus horribles y criminales atentados emula las acciones del otro extremo del fundamentalismo religioso, el islámico.

Decían y siguen diciendo los muy católicos y ultraderechistas “cursillistas de cristiandad”: “Cristo y yo mayoría aplastante”. Y esta frase, de igual corte y contenido que la expresada por el criminal noruego, no es una mera consigna de ánimo para autoconvencerse unos a otros de que por la fe en Cristo pueden superar cualquier obstáculo que entorpezca el “camino de santidad” emprendido. Sufrí y fui testigo en numerosas ocasiones de cómo llevan a la práctica tal afirmación, usando la violencia física si lo creen conveniente como justificación “necesaria” en defensa de la santa intolerancia que les proviene de su autocomplaciente estado de gracia. He denunciado muchas veces el peligro que conlleva el convencimiento paranoico-sectario de estas ideas dentro del fundamentalismo católico. De hasta qué punto la entrega de las voluntades a una causa “justa” y “santa” es estopa seca puesta al servicio del “piquito de oro”, iluminado de turno, que arrime el fuego oportuno para prenderla. O, como diría el propio Anders Behring, que “aunque era cruel matar a la gente, en su opinión, era necesario”.

Con seguridad algunas de las personas que me leen, tanto si son creyentes como si no, pueden pensar que exagero en mis apreciaciones y argumentos, que dentro del cristianismo en general y del catolicismo en particular no pueden darse situaciones de fanatismo extremo como para que algunas de sus organizaciones, o adeptos a título individual, lleguen a realizar semejantes barbaries. Y es lógico que ustedes que me leen piensen así, porque sus pensamientos son aun lo suficientemente independientes de cualquier idea o adoctrinamiento como para poder tener la capacidad volitiva de discernir la incongruente necedad que significa matar a nadie por sus ideas, o por ser contrarias a las ideas propias.

Pero si les parece una horrible y absoluta monstruosidad los crímenes perpetrados por alguien que en apariencia “lo tiene todo”, es sencillamente porque no se encuentran en el especial estado alterado de consciencia que lleva a este individuo a la especial interpretación de la realidad que le circunda, su realidad, la que ha creado en función de las convicciones que arraigaron en su psiquis y que las hace exclusivas, ciertas y necesarias. Precisamente en esa afirmación de que obrar así “era necesario” se esconden todas las justificaciones de las ideas exclusivistas y absorbentes recibidas y no cuestionadas a tiempo, las que se fundamentan en presuntas verdades reveladas y asumidas como dogmas inamovibles unido a la necesidad que se crea en estos individuos en imponerlas por la voluntad de un agente sobrenatural externo “que así se lo pide”.

Son muchas, demasiadas, las personas que se encuentran en ese estado de conciencia, que han cambiado la capacidad personal de erigirse en dueños y responsables de sus actos a partir de la negación de la imposición de cualquier idea que les subyugue hasta el extremo de ver anuladas su capacidad de discernimiento y crítica. Cada uno está aferrado a sus creencias religiosas, a sus tradiciones, a su cultura, a su raza, a su patria, a su lengua, sin caer en la cuenta de que todas estas cosas “importantísimas” son las que tienen a la humanidad dividida y son las que no la dejan ser feliz. Nadie está dispuesto a prescindir de ellas, porque ello, en las mentes de la mayoría, constituirían una traición “a principios éticos fundamentales”. Este es el engaño maestro en que nos han hecho caer los “dioses”: hacernos creer que lo que nos destruye es “sagrado” e intocable.

Por eso creo que las palabras claves para los tiempos futuros serán las palabras evolución y racionalidad. Por encima de las palabras patriotismo, tradición, fe y todas las demás que la estulticia o los intereses creados de unos cuantos han ido creando a lo largo de los siglos para tener al resto de la humanidad entontecida con falsos valores recibidos de lo alto para que se peleen entre sí.

Y los “dioses” y sus representantes que se busquen algún otro antropoide sobre el que poder seguir experimentando. Les darán mandamientos religiosos, principios éticos y ardores patrióticos para que sus cerebros no sigan evolucionando quedando sometidos a su voluntad. Y el pobre antropoide sacralizará esos mandamientos y creerá que el propósito de su vida será cumplirlos a rajatabla para mayor gloria de su dador, sin saber que esos mandamientos son los que lo hacen un esclavo, poniéndolo a merced de una deidad que lo que les pide es entrega total y exclusiva… a costa de lo que sea. Y que terrorífico resulta a veces ese “a costa de lo que sea”.

4 comentarios:

Johnny dijo...

Con esto, se demuestra, una vez mas, que el integrismo es malo, y da igual cual séa, islámico, cristiano, judío etc...

Ahora me pregunto yo, si con los antentados del 11s, 11m etc... ponían a todos los musulmanes en el punto de mira, y decían que todos eran sospechosos de ser afin a Alquaeda, ¿Ahora todos los cristianos deben ser tratados igual?

Queda en el aire.

ANITA dijo...

La pena de este acto deplorable es que en estos casos está la religión por medio.
Y digo pena porque solo faltaba escuchar de boca o pluma de un demente que se llama a si mismo cristiano.
Cuando una persona dice que algo cruel es necesario está como una puta cabra.
Dudo que tipo de creencia tendría este ser para decir que eso iguala la fuerza de 100.000 que solo tienen intereses. Pero me suena mucho eso de los intereses y las creencias. En alguna ocasión nos han dicho que nos merecemos nos den un tiro en la cabeza por pensar como pensamos y algunos de aquí sabeís a quien me refiero. Esas gentes de creencias arraigadas y locas son las peligrosas y hacen flaco favor al resto. Está claro que estos se cargan todo lo bueno que pueda haber en creer en algo.
De locos está el mundo lleno, unos actuan sin miramientos otros amenazan y otros otorgan.
Estos casos extremos son penosos.
Tampoco podemos hechar la culpa a todos los que se consideren cristianos porque tampoco esta acción tiene lógica alguna lo mires por donde lo mires.
Pero como dice Johnny ¿ahora todos los cristianos tendrían que ser tratados igual?
Fuerte muy fuerte

Alfonso dijo...

Sentida y acertada reflexión la tuya, Anita. Que comparto. Así como el comentario de Johnny.

En los primeros momentos del atentado en la ciudad de Oslo, la prensa "cristiana" y sus "cristianos" periodistas, no dudaron en atribuir al extremismo islámico la autoría de la explosión. Cuando se enteraron de que el autor, o autores, eran blancos, occidentales, de derechas y cristianos hicieron un vergonzoso e interesado frenazo y marcha atrás. Evidentemente, esos mismos periodistas "cristianos" omitieron cualquier crítica generalizada, como habían hecho antes, hacia la ideología del "peculiar" terrorista. Ni tampoco se ha leído o escuchado ninguna petición de perdón por todas las prejuiciosas intervenciones vertidas sobre quienes creyeron eran los autores.

Si, los cristianos en general, niegan que exista la posibilidad de que nadie de su cuerda lleguen a cometer semejante barbaridad, pero como dice Anita la violencia verbal del deseo de la eliminación física de los que pensamos diferentes se ha hecho patente y manifiesta más de una vez en estos foros. Sólo faltó la oportunidad de poder hacerlo. No la intención y la gana. Todos lo sabemos bien.

Saludos.

PD.: Anita, ¿cómo va todo?. Ánimo y fuerza, compañera.

Un beso muy grande.

ANITA dijo...

Vamos ALfonso vamos que no es poco.
Gracias.