martes, 19 de abril de 2011

¡SOMOS GÜELFOS!... ¡¡¡SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA!!!


Esta imagen promocional de los tiempos mozos de Sofía Loren no tiene nada que ver con la entrada que publico. Pero, como estaba buscando una imagen adecuada y no me gustaba ninguna, me topé con esta entre ellas y pensé, como canta Antonio Molina en su copla "La Estudiantina": "Que para ver las estrellas, Sofía Loren, es la mejor"... (Qué queréis que os diga, pero para publicar el feo rostro de un papa medieval con tiara y demás oropeles, prefiero ésta).

Pues eso, que mirando por aquí, por allí, por allá y por acullá, acabas encontrándote encendidas proclamas del más rancio abolengo católico-soflamista, con su cuarto y mitad de cinismo, medio kilo de victimismo, una libra de hipocresía y el resto, hasta llegar al kilo del despropósito, de prepotencia vocinglera.
Sólo le faltó, en su grito final, la exclamación que el El Guerrero del Antifaz lanzaba al aire, con su cristiana espada en la mano, antes de entrar en combate: ¡¡¡Santiago y cierra España!!! ¡¡¡Muerte al infiel!!!
Leo en el blog de Sandro Magister, famoso vaticanista:
 "En la Edad Media, los "güelfos" eran los ciudadanos de las comunas libres que combatían para sostener sus propias libertades y la del Papa, contra los "gibelinos" que eran partidarios del Emperador. Desde entonces, la Italia "güelfa" es sinónimo de una Italia que vive con orgullo el propio catolicismo y lo pone en práctica en forma decidida también en el terreno civil y político, contra las insidias del secularismo."
 Esto, ¿forma parte del pasado? ¿Queda únicamente para el estudio de los historiadores? Yo quiero creer que no, que si no forma parte del presente lo será del futuro cercanísimo. Y es que desde hace muchas décadas el estatismo nos ha ido cubriendo como una marea incontrolable, viscosa y capaz de cubrirlo todo y no dejar resquicio para nada más. Para mayor desgracia nuestra, ha encontrado un poderoso aliado en el laicismo más agresivo que se ha conocido, que de la misma manera no admite una convivencia con ninguna forma de espiritualidad y que reclama una asepsia falsa en todos los rincones del país, incluso los más privados. Esta formidable alianza apoyada en una mixtificación, en una suerte de filosofía barata que sostiene que el entorno debe ser neutro en todo, religión, historia, moral, etc. se apoya en una deficiente formación intelectual de las nuevas generaciones preparadas para tantas cosas menos para el pensamiento libre, la profundidad moral y el deseo de trascendencia y está asfixiando a los hombres libres que pretenden sostener su independencia y sus derechos naturales a una privacidad y a una expresión libre de sus creencias.
 ¿No es acaso una forma de totalitarismo decirle a alguien que sus creencias más íntimas no deben salir de su ámbito más privado? ¿Sostener que la titularidad pública de un centro exige que la religión mayoritaria de la sociedad no esté presente en ninguna de sus formas, pese a que se pueda utilizar dichos recintos para cualquier uso político que se tercie, no es un deseo de golpear al individuo frente al deseo del Estado de que perviva la “fe” que ella profesa, el agnosticismo? Afirmar que un crucifijo en un aula (costumbre arraigadísima) lesiona derechos de niños sin formación religiosa específica o de religión no cristiana, y negar que la retirada de dichos crucifijos lesione el derecho de los creyentes a ver sus tradiciones intactas ¿no forma parte de un ataque sistemático contra todo lo que huela a Iglesia? Que se encarcele a padres por negarse a que sus hijos reciban una educación sexual contraria a sus creencias religiosas contrariando así el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos ¿no es una violación de lo más íntimo por el mero hecho de anteponer el poder omnímodo del Estado?
 Ante los ataques sistemáticos de los gibelinos que ven deslumbrados al Estado en acción y que se derriten de placer ante cada ataque que sufre la Iglesia y los católicos ¿no debemos los güelfos alzar la voz y resistirnos como podamos y sin titubeos? Demos un paso adelante y declaremos sin miedo, ¡SOMOS GÜELFOS!

4 comentarios:

ANITA dijo...

Para otra me pones una foto de Robert Reford ¿vale? jiiii.

En fin que también falto que diga
"A las barricadasssssss"

Me azaro y me lío leyendo tanto amasijo de poderío religioso y reclamación de daños joer.
Encima llueve no salen las procesiones me voy a poner a llorar buaaaa buaaaaa buaaaa.

Molón Suave dijo...

No es sinvergüenza el tal Magister ni ná. Un comeollas pegaíto a la sotana del papa, que no será donde más se coma, pero desde luego sí que más exquisito.

Efectos Especiales dijo...

Expresión libre de creencias, bonita y perfecta frase.

Isaak dijo...

Alfonso, un texto para enmarcar. Se puede escribir una página sobre cada frase. Victimismo e incitación al desprecio del universo extracatólico. Voy a ver de cerca al lumbreras éste...