miércoles, 21 de abril de 2010

EL JOLGORIO MISTICO DE LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA

He elegido esta foto de las que Internet me ofrece para ilustrar la entrada. Podemos ver a gentes de Renovación Carismática en pleno delirio folklórico-místico. Vaya por delante mi respeto a las personas como tales al margen de sus creencias. Lo que critico es la manipulación de las ideas al servicio de la inducción en mentes débiles o ignorantes de vanas ilusiones y falsas esperanzas.


Poco a poco nos vamos enterando de dónde le vienen los ímpetus y fervores de iluminada religiosidad a nuestra heroína favorita, la más católica del orbe, la más papista, la que le cabe en su cuerpo más espíritu santo que a nadie porque para eso es la más resplandeciente de todas las ovejas del rebaño del Señor.


Nuestra Mari-Conan con más voltios que la Feria de Abril, practica las reuniones pentecostales dentro del llamado movimiento de Renovación Carismática.


Es decir, a la anodina, demodé, aburrida, rancia, encorsetada y decadente doctrina católica le han añadido la juerga mística típicamente pentecostal, y organizan unos saraos que ellos llaman culto en la que se incluyen todo tipo de gestos y aspavientos corporales revueltos en una especie de mezcla de celebración sanferminera y de arrebatos espasmódicos-místicos, poniendo caras de correrse de gusto y dando grititos de aleluyas y alabanzas. Si los padres tridentinos levantaran la cabeza, nuestra encandilada amiga y demás histéricos acompañantes serían todos procesados por la Inquisición y condenados a la hoguera. Y la cosa no es que haya cambiado el fondo de lo que se cree, que sigue siendo la inmasticable doctrina que se acordó en el Concilio de Trento, sino, que ahora, en vez de ir de negro y mantilla, quedándose tiesos como pasmarotes clavados al banco de los rezos, han descubierto que tenían al espíritu santo así como olvidado, se han acordado de los dones que regala el paráclito si se le invoca, han repasado el evangelio donde viene aquello del descendimiento del palomo sobre las cabezas y si alguno tiene la suerte de que se le cague en ella se despendola y empieza soltar innumerables tonterías por su boca, siendo la mayor de todas el ponerse a hablar supuestas lenguas muertas, que cuando los oyes soltar semejante jerigonza sin sentido te da una risa que te cagas.


Es decir, que del mismo modo que una tribu del Africa profunda, u otra tribu del Amazonas, aun no contaminadas por la cultura occidental, se reúnen en el centro del poblado, y al ritmo que les marcan sus brujos o chamanes, empiezan a bailar al son de tambores y otros instrumentos, y se ponen a recitar machaconamente frases que se convierten en mantras, para, poco a poco, llegar al paroxismo que les provoca aquel estado inducido que les altera las conciencias de modo que creen haber transcendido el orden natural de las cosas y ponerse en contacto con otras realidades espirituales, así, también, con recursos parecidos, donde sólo cambian las formas pero no los contenidos, nuestros antaño serios y apáticos católicos, se han vuelto hogaño una pandilla de ruidosos y estrafalarios proclamadores de la alabanza divina. Han descubierto que así se lo pasan más entretenido, abrazándose unos a otros como si su equipo estuviera marcando goles constantemente.


El resto lo hace la sugestión recíproca que primero ha sido alimentada por la auto-sugestión. Como que no es creencia, sino afirmación, de que el espíritu de Dios vuela por entre sus cabezas empiezan a hacer méritos para ver quien es tocado de la gracia para poder hacerse el gracioso con más propiedad. De la sugestión pasan al estado de trance, y de este al histerismo individual que puede desembocar en colectivo en una progresiva alteración de la conciencia. Y a partir de aquí se pierden todas las vergüenzas y el sentido del ridículo. Entonces el espíritu santo ejerce en ellos el mismo efecto que el alcohol: se desinhiben de toda racionalidad de equilibrio natural y se dedican, como en los carnavales, a desahogar todo lo que llevan dentro, pero en versión católica.


Y como se lo han pasado pipa, y la terapia de grupo les ha sentado de maravilla, se marchan a sus casa convencidos de que llevan el alma recargada con la gracia divina, sintiéndose agradecidos por haber sido ellos los elegidos de tan maravillosos dones.


Y así hasta la próxima, como los móviles. Si no los pones a recargar se paran.

10 comentarios:

ANITA dijo...

JO JAJA JOOOO Alfonso jomio cuando te pones te sales. Vamos en conclusión esto es la confirmación jajjaj.
En fin cada uno se pone como puede le dejan o le apetece, unos con olor de santidad, otros con luces benditas, y otros con sicotropicos y cerebecitas jajajaja.
Cada uno se pone a su manera. Unos dicen ser elegidos y e impregnan de virtud espiritual y otros son los del lado oscuro que no se manchan en el lodo porque saben saltar.
Desde luego todo esto en la época de Torquemada acaba en la hogera. Si alguien decía que tenía dentro a Dios y oía voces achicharrao. Jolin que contradicciones y como cambia el mundo. Pues ea tos felices con la confirmación y la reafirmación, que toca por estas fechas amen.

Isaak dijo...

Y luego dice Evo Morales que la carne de pollo europeo desquicia ¡la virgen! poco a poco se van desvelando los secretillos de la inagotable felicidad mística de nuestra megavoltaica Mari-Conan. Entre el alimentador energético del Opus, DJ Chus y alguno más que apuesto no se podrá tener callados por mucho tiempo, no sería de extrañar que pasase directamente de look manga al cubismo psicodélico.

Alfonso, la entrada es simpática, reflexiva, crítica y realista. Sencilla pero currada. Si servidor fuese jembra te mandaría un besazo de admiración. Como no es el caso, va un abrazo cordial.

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Hala, pues yo soy carismático sin unirme a los carismáticos espasmódicos y gilibúrcicos! (la última palabra la he acuñado yo)
Me lo pasé de puta madre viendo la peregrinación a Lourdes que órganizó Berlanga en una de sus magistrales películas, aquella en la que el personaje de López Vázquez llevaba el parné oculto en la escayola.
¡Abrazos matinales, Don Alfonso!

Alfonso dijo...

Se acepta el abrazo cordial, Isaak, porque el besazo, en todo caso, lo aceptaría de Anita. Así que de cada uno lo suyo... :-D ...

En realidad, amigos, no hace falta documentarse mucho para ofrecer una pincelada humorística (que son las que mejores sientan) sobre algo que es patente en cuanto te asomas por esos mundos de Internete.

Conozco bien la trayectoria de la Iglesia y de los diferentes movimientos internos que se han ido creando en su seno, sobre todo, en los últimos 50 ó 60 años. Pero no dejo de sorprenderme cuando veo que en sus ansias de "renovación" hayan introducido el "espasmo pentecostal" en sus manifestaciones litúrgicas.

Y mirad, que este modo externo de expresar la religiosidad, causaba urticaria entre la grey católica de no hace mucho, y que, a buen seguro, también son muchos los católicos actuales que moverán la cabeza negando que tales aspavientos sean ni necesarios ni convenientes. De hecho, el abuelo de Drácula, nuestro "Benitounaequisunauveyunpalito", es totalmente contrario a introducir, siquiera, alguna guitarra y cánticos kumbayanos en las misas y otras celebraciones litúrgicas, como así lo dejó de manifiesto cuando era inquisidor mayor. Pero bien sabemos, que con tal de no perder personal y "recuperar" para la causa a tantas guarras que se arrastran por el fango, y ponerles un traje de luces que las haga brillar como la explosión de un cohete de feria, pues... lo que haga falta. Pues no es camaleónica la Iglesia ni nada, para hacer cuantos cambios sean necesarios... para que todo siga igual.

Un abrazo Isaak. Y un besazo Anita.

Alfonso dijo...

Si señor, Don Obdulio, recuerdo la película. Muy divertida, como todo lo de Berlanga. Y no era una película cómica, en el sentido de que, incluso, la realidad de situaciones que han tenido que darse en eventos de este tipo tiene que ser de lo más variado, superando incluso a la trama de la película.

Abrazos.

Isaak dijo...

Tan tan camaleónica puede ser la Iglesia que, a pesar de que el modelo de Estado en el se encuentran como pez en el agua es, como han demostrado suficientemente, el diunvirato dictadura-iglesia católica, se visten de demócratas a conveniencia:

"En su pastoral de la semana, Asenjo recordó a las familias que han inscrito a sus hijos en las escuelas públicas que la enseñanza de la religión en dichos centros es "un derecho fundamental que garantiza la Constitución Española y los Acuerdos suscritos entre la Santa Sede y el Estado Español", por lo que aseguró que "no se trata de un privilegio que se concede a los católicos, ni de una concesión graciosa del Estado"."

¡Ah!, que ahora somos constitucionales... es chulo o no es chulo el obispoide sevillano. Podrían habérselo hecho saber a Franco o Pinochet, por mencionar a algunos.

La Constitución y el Código Penal dicen más cosas, pero Monse Ansenjo piensa, como siempre, "hasta ahí puedo leer".

ANITA dijo...

Isaak Evo Morales dijo que al pollo le meten hormonas femeninas lo comen los chicos y luego pasa lo que pasa, confusión sexual, tiene huevos la cosa. Y yo que vendo pollos asados jajajaja. Igual nuestra amiga lo toma de ejemplo y recomienda comer gallinas juas juas.
En fin puedo prometer y prometo que mis pollos no llevan aditivos ni se hormonan, para engordarlos los relleno, llevan salsa casera muy rica hecha con mucho amor y no van a misa. Besos y abrazos para todos.

Isaak dijo...

Pues el asunto es preocupante, Anita. Si damos un mínimo de credibilidad a E.Morales, la siguiente pregunta es

¿QUÉ COJONES ESTÁ COMIENDO LA CURIA?

ANITA dijo...

Proximamente publicaré un post sobre el tema y como se han dado cuenta de lo del pollo, por supuesto tratado en coña porque esto parece una coña.
Y si es preocupante y mucho siempre hay locos que siguen a necios.
La curia, parece ser le gusta comer lo que no debe y paro que me conozco y suelto sapos y culebras.

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Hombre, Don Alfonso, el hecho de que trasluciese una crítica aguda contra todo el meapilismo nacional, no quiere decir que no fuese cómica! Para mi fue comiquísima y me descojoné de risa.
¡Abrazos!